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ESTADOUNIDENSE FINGE SU MUERTE EN NUEVO LEÓN

Monterrey, NL 6 noviembre 2026.- Luego de dos años, detectives de EU descubren que estadounidense y su esposa fabrican tragedia en NL para cobrar seguro millonario en EU.

El 11 de julio de 1998, una camioneta Chevrolet Suburban apareció volcada e incendiada en la Autopista Monterrey-Reynosa, a la altura del municipio de Cadereyta.

En el interior fueron encontrados restos humanos calcinados. En un principio el cuerpo fue identificado como Madison T. Rutherford.

La identificación se realizó principalmente por objetos personales que hallaron en el interior del vehículo siniestrado; entre ellos un reloj, un zapato y un anillo.

Estos objetos fueron reconocidos por Thomas Petrini, quien se presentó como medio hermano de Madison ante las autoridades de Nuevo León.

El caso fue considerado inicialmente como una muerte accidental.

Sin embargo, la elevada suma de las pólizas de seguros de vida contratados por Madison, por un monto cercano a los siete millones de dólares, despertó las sospechas de las compañías aseguradoras estadounidenses.

UN EXPERTO EN FRAUDES

Madison T. Rutherford, nació en 1964 bajo el nombre John Patrick Sankey.

En 1990 cayó en prisión por fraudes financieros y fue sentenciado y tras recuperar su libertad en 1993, decidió cambiar de nombre, volviéndo a trabajar como asesor financiero en Connecticut.

Madison trabajó al lado de su esposa L. Rhynie Jefferson, quien se decía «adivina» y compartía con su esposo predicciones financieras para hacer inversiones.

El hombre siguió en el camino de cometer fraudes financieros y de acuerdo con los archivos periodísticos, se cuenta de un fraude en contra de la ciudadana alemana Brigitte Beck, a quien despojaron de una cuantiosa fortuna en Estados Unidos.

Las predicciones que supuestamente hacía la esposa de Madison y que le fallaban, lo llevaron a perder cuantiosas sumas de dinero, por lo que cayó en deudas económicas.

Agobiado por las deudas, Madison revisó pólizas de seguros de vida que había adquirido con anterioridad a las compañías CNA Insurance y Kemper Corp.

Las pólizas daban alrededor de 7 millones de dólares en indemnizaciones en caso de muerte de Madison.

De acuerdo con las investigaciones del caso; el hombre tenía contratadas 4 pólizas de CNA Seguros por una cobertura total de 3 millones de dólares y en enero de 1998 compró otra póliza por cuatro millones de dólares con Kemper Company, de acuerdo con una información emitida por el FBI.

BUSCAN AL ‘MUERTO’ VIVO

Tras la supuesta muerte de Madison T. Rutherford en territorio de Nuevo León, y el hecho de que su esposa trataba de cobrar los millonarias pólizas de seguros de vida, las compañías contrataron al investigador privado Frank Rudewicz, a especialistas en antropología forense y también a un experto en investigación de incendios, como el reconocido antropólogo William M. Bass.

Todo esto para tratar de corroborar si el cuerpo encontrado en Nuevo León era verdaderamente el de Madison, antes de que la esposa cobrara los seguros.

Por versiones de las mismas aseguradoras, durante más de dos años realizaron una investigación privada, que tuvo un costo superior a los 100 mil dólares.

Dichas investigaciones reunieron evidencias suficiente para demostrar que el supuesto fallecido calcinado, estaba vivo.

Los peritajes realizados concluyeron que los pocos huesos encontrados dentro de la Suburban no pertenecían a Madison.

Entre las principales evidencias destacaban cuatro piezas dentales y un fragmento de cráneo que correspondían a un hombre de mayor edad, complexión robusta y características físicas distintas a las del asesor financiero estadounidense.

Los estudios incluso determinaron un desgaste dental compatible con una alimentación basada principalmente en productos de maíz, como la tortilla, característica que coincidía con el perfil de un campesino mexicano de 50 años, muy distintas a las de Madison, que tenía 34.

Los especialistas en incendios también concluyeron que el fuego que calcinó la camioneta y el cuerpo de Madison, había sido provocado con un acelerante.

Aparte, las condiciones del siniestro no permitían alcanzar temperaturas tan elevadas como para consumir completamente un cuerpo humano, como se pretendía hacer creer.

ASÍ PLANEÓ SU FALSA MUERTE

Las investigaciones establecieron que en julio de 1998, Madison viajó a México acompañado por Petrini y ambos elaboraron el plan para simular un accidente automovilístico.

La intención era hacer pasar como muerto al inversionista para que su esposa, L. Rhynie Jefferson, cobrara las pólizas de seguro.

Las autoridades de Nuevo León detectaron inconsistencias desde las primeras investigaciones, pero no ahondaron en las pesquisas y la pasaron como muerte accidental.

Pero la esposa del inversionista dio varias versiones del por qué su esposo viajó a Reynosa; tales como que acudió a comprar un perro de raza, o que fue a entregar una bicicleta, lo que generó las sospechas.

A eso se sumó que el lugar donde aparecieron los restos humanos dentro de la camioneta siniestrada no era compatible con la posición del conductor, que era supuestamente Madison al momento del accidente.

El 12 de julio de 1999, un año después del falso percance, una llamada anónima reportó a las autoridades de Nuevo León que a la orilla de la carretera a Reynosa había ropa ensangrentada.

Al examinar la ropa, los peritos encontraron una cartera con tarjetas de crédito y otros objetos personales a nombre de Madison T. Rutherford.

La cartera fue encontrada casi en el mismo lugar donde había sido encontrada incinerada la camioneta un años antes.

‘EL MUERTO’ APARECE VIVO EN BOSTON

Mientras la investigación seguía abierta, Madison se ocultó durante 28 meses, usando la identidad falsa de Thomas Hamilton.

Los investigadores contratados por las compañías de seguros americanas, lograron encontrar vivo a Madison T. Rutherford.

Fue el 7 de noviembre del 2000 , cuando fue localizado y detenido por agentes del FBI en Boston, Massachusetts.

Madison trabajaba como contralor de una empresa dedicada al diseño de internet.

Pero al comparar las huellas dactilares confirmaron que el supuesto ejecutivo era en realidad Madison T. Rutherford.

PROFANAN TUMBAS

Aunque el fraude quedó al descubierto, la identidad del hombre cuyos restos fueron encontrados dentro de la camioneta hasta el día de hoy sigue siendo un misterio.

Las investigaciones realizadas por la Policía Ministerial nunca lograron establecer quién era la verdadera víctima, que intentaron hacer pasar como Madison.

Por los archivos periodísticos, se sabe que al parecer el cuerpo fue desenterrado en un panteón cercano al área del supuesto accidente.

Según trascendió, fue el mismo Madison que se lo robó.

EL DESENLACE

Luego de descubrirse el intento de fraude y de que Madison había fingido su propia muerte, éste enfrentó cargos federales por fraude financiero en Estados Unidos.

El hombre se declaró culpable y el juez federal estadounidense, Stefan R. Underhill, lo condenó a cinco años de prisión por fraude.

Su esposa Rhynie Jefferson, copartícipe por intentar cobrar los seguros, fue condenada a 18 meses de prisión y tres años de libertad condicional supervisada por su participación en la trama.

Al recuperar su libertad en el 2006, Madison se volvió a cambiar el nombre y de acuerdo con archivos periodísticos se hace llamar Bey y ha instalado varios restaurantes en Estados Unidos.

Mientras que en Nuevo León nunca pagó por los delitos que cometió; la exhumación ilegal de un cadáver y la suplantación de identidad.

A tres décadas, el caso es recordado como una historia burda de un defraudador financiero americano, que cruzó la frontera para fingir su muerte en una carretera de Nuevo León.

Aunque inicialmente engañó a las autoridades, la ciencia forense y dos años de investigaciones demostraron la historia de un defraudador estadounidense que se trató de pasar de «vivo» inventando su muerte.

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