VERACRUZ, PATRULLAS CLONADAS Y POLICÍAS “PARALELOS” LIGADOS A LA CRIMINALIDAD
NARCOPOLICIA
Por Edgar Hernández*
@LíneaCaliente
En un secreto a voces se convirtió la presencia de policías municipales y estatales “paralelos”, no emanados de la Secretaría de Seguridad Pública, en al menos 90 municipios de la entidad.
No están inscritos ni jamás concursaron ante la autoridad policial. Tampoco acreditaron exámenes de confianza o checan turno en oficinas centrales (estatales o municipales).
Simplemente recorren los caminos veracruzanos levantando gente, aplicando venganzas contra sus enemigos de otros cárteles y secuestrando a personajes que les reditúen. Su especialidad, la desaparición forzada.
Su salario, desde luego, no proviene de la SSP, tampoco el armamento que portan infinitamente más sofisticado que el del policía de crucero o patrulleros y su red de comunicación interna es de la más alta tecnología.
Son policías paralelos que se transportan en patrullas (repintadas) con motores de alta gama y en el día a día están colocados como responsables del trasiego, cobro de cuotas y secuestros.
Parte de sus encomiendas son además el blindaje de sus enclaves criminales o guaridas; que llegue a buen destino el fentanillo, y que el huachicol no se vea interrumpido por autoridad alguna.
Un memorándum de “Asuntos Internos” de la propia SSP, el cual conoce a la perfección el secretario del ramo, Alfonso Reyes Garcés, detalla esa verdad no oficial.
No es la que alude los 6 mil 295 policías con sueldos de 20 mil 461; tampoco de las 184 patrullas nuevas, las 250 motos, 42 drones, 492 cámaras de solapa y los 4 helicópteros.
No, no.
Es el detalle de la operación de un grupo clandestino similar a «Los Fieles» que cobró fama hace una década dentro de la SSP, ligados a agrupamientos oficiales: inteligencia, binomios caninos, fluvial, marítimo, Policía Turística, Guardia Nacional y Plan Tajín.
Y si bien no hay registro de colusión con las fuerzas armadas federales o la Secretaría de Protección Ciudadana, un tufo de sospecha envuelve este singular entramado.
Habrá que insistir en que la policía “paralela” se mueve en vehículos civiles pintados como patrullas, con torretas y logos de la SSP/FGE/Policía Municipal.
De hecho, la propia SSP los ha ubicado en actividades delictivas en Coatzacoalcos, Minatitlán, Veracruz puerto y Córdoba.
Y a la sordina Seguridad Pública ha realizado operativos de aprehensión y decomiso, pero no han ido más allá so riesgo de quedar en desventaja ante eventuales choques armados.
Y aun cuando la criminalidad vestida de policía no tiene carta de naturalización ante la SSP, la policía legal voltea para otro lado o, en abierto, les echa una mano.
Así se ha observado en temporadas electorales cuando aparecen de la mano para atajar a la ciudadanía que baja de sus pueblos a las casillas electorales.
Lo de la policía “paralela” es todo un tema ya que si hoy se estima cubre el 40 % del territorio veracruzanos que cuenta con 212 municipios, no deja de ser un arma de dos filos.
Por una parte, ayuda a Morena y por la otra se la cobra caro al gestar en el día a día lo que a sottovoce se grita y que es un narcogobierno.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
