Opinión

TONTOCRACIA

KAIRÓS

Francisco Montfort Guillén

Una de las características de las sociedades modernas, en donde la estreches de espacios entre las personas se reduce al máximo, es que lo que antes eran cualidades o defectos de una o varias personas, se convierte en la definición de un grupo, una secta, un partido o más redondamente, en un subsistema que tiende a reproducirse y a ampliarse hasta consolidar un rasgo definitorio de toda una sociedad. De ahí que sea posible hablar de una “sociedad de masas” o una “sociedad del conocimiento” o una “sociedad del esparcimiento”.

Las ideas que sostienen estas definiciones se basan en pensamientos críticos que nos alertan sobre derivas que toman ciertas sociedades (Del conocimiento) e inclusive la sociedad mundo (De masas) y nos permiten comprender las conductas colectivas que asumen determinadas naciones o asumimos los seres humanos a escala planetaria. Desde luego estas características centrales no son exclusivas y no se excluyen unas a otras. Aunque sí es factible que por un período de tiempo podamos definir a una sociedad nacional por un rasgo central. En el caso de la sociedad mexicana actual, parece configurarse un conjunto de características que la pueden definir como una tontocracia, o sea una sociedad mexicana dirigida por una sosaina, que conduce a grupos de personas infantilizadas, movidas por sus sentimientos, la banalidad de su exhibición en redes y la urgente necesidad de sentirse reconocidos mediante el mayor número de likes.

Santiago Ávila, economista español advierte en su libro la Tontocracia: en busca de la sensatez perdida que la sociedad actual es fruto de la pérdida del criterio y del razonamiento en favor de las reacciones emocionales, las opiniones públicas: todo mundo tiene opiniones y ahora las expresa en las redes (el reino de la doxa) y se pierde la fortaleza para exigir y aceptar el trabajo difícil de construir ideas, razones (el reino de la episteme). Para el autor español, la sociedad dominada por los tontos, los ignorantes, los idiotas y los necios conforma los caldos de cultivo para que estos defectos de generalicen y alimentan las redes que sostienen el subsistema que domina a toda una sociedad por las aparentes ventajas de dejarse guiar, de no sufrir por pensar, de defender criterios propios. Y este subsistema se extiende con rapidez sobre todo en el ámbito educativo, solo hay que constatar las tareas de destrucción de las buenas reformas educativas que realizó Morena y a las que sólo les faltaba la construcción de una filosofía de la educación propia, mexicana. Ahora tenemos el peor de los sistemas educativos con liderazgos de la CNTE y sus apoyos de la extremísima izquierda de los grupos revolucionarios marxistas leninistas que la tienen de parapeto. Este es el reino de la mediocridad que sube como la espuma hasta asentarse en el nivel superior. Para constarlo hay que ver el papel y la situación de la Universidad Veracruzana.

La mediocridad va de la mano con la incompetencia que suma ignorancia, rechazo al aprendizaje, incapacidad de asumir riesgos para hacer lo que se debe hacer en forma adecuada. ¿Ejemplos? La presidente de la república que duda y duda, no hace lo que debe de hacer y frente a la toma de decisiones le sale el autoritarismo de izquierda como última defensa. O la secretaria de Gobernación enfrentando a los grupos de madres buscadoras. O la gobernadora de Veracruz que… bueno, ¿en dónde está y qué hace por el bien del estado?

Las masas aborregadas, continúa el economista hispano, son el complemento ideal de las élites tontorronas como en México. Los casos de hombres tontejos (palabra salida de una de las expresiones del PUP, el partido único de pendejos de fama allá por los años cincuenta o sesenta del siglo pasado): los directores de PEMEX, Salud, el exsecretario de Relaciones Exteriores, el senador Noroña y sígale sumando.

Lo más importante es señalar que el ascenso del populismo mexicano vino acompañado de una tontocracia que desespera hasta al maestro Job. Incapaces, corruptísimos, necios, es decir, soberbios y de piel súper sensible no dejan que se les señalen errores ni aceptan sugerencias ciudadanas para corregir el Tren del Istmo en que han convertido a todo el país. Saben que lo están haciendo mal, saben que engañaron, pero siguen su marcha hasta que otra curva más trazada, como, por ejemplo, la economía nos descarrile por completo. El filósofo creador del PUP decía que los pendejos son muy peligrosos, porque te rodean, son muchos y no te das cuenta de su presencia hasta que te comportas como ellos. Ojalá que no nos pase con la Tontocracia que ahora nos domina.

francisco.montfort@gmail.com   

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