Cultura

TALA ILEGAL EN RUTA WIXÁRIKA PROTEGIDA GENERA ALERTA

Ciudad de México 10 julio 2026.- El territorio costero Isla del Rey, parte de la ruta wixárika declarada patrimonio por la UNESCO, enfrenta deforestación y daños, denuncian.

Ubicado en el municipio de San Blas, el lugar forma parte de la Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados a Wirikuta, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2025. De acuerdo con los mitos de origen, tanto las deidades ancestrales-los kakauyaris-, como los ancestros humanos de los huicholes, aparecieron en este paisaje sagrado o Tatei Jaramara (Nuestra madre mar, diosa de los cinco maíces).

Pero este entorno, donde convergen dunas, manglares, matorrales halófilos y bosque de espinas, no solo funciona como un santuario del pueblo Wixárika (huichol), sino también del Naayeri (cora) y O’dam o A’udam (tepehuano), destaca quien se ha desempeñado como coordinador en México del Programa internacional de la División de Ciencias Ecológicas de la UNESCO.

«Están empezando a hacer desmonte hormiga: se meten en la noche o en la madrugada, derriban vegetación y queman, porque hay gentes que reclaman estos terrenos como suyos», explica Fernández Borja en entrevista.

En realidad, este sitio, con no más de 100 hectáreas, es mayoritariamente de carácter federal, aclara. «Lo irónico es que la vigilancia no existe».

El pasado 19 de junio presentó una denuncia popular «por las obras de desmonte y destrucción de vegetación natural, derribo y tala de algún o algunos árboles, así como cambio ilícito de uso de suelo forestal que se lleva a cabo en el territorio costero denominado Isla del Rey, en el Municipio de San Blas, Nayarit».

La denuncia está dirigida a la titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Mariana Boy Tamborrell, y señala que las acciones referidas constituyen una violación a la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y a la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.

«Estos sitios sagrados tienen un gran valor cultural, pero como son fundamentalmente espacios naturales, su protección en gran medida requiere herramientas ambientales», señala.

En un contexto de presión turística desde la costa sur de Nayarit, en la región contigua a Puerto Vallarta, el territorio de Isla del Rey genera codicia, previene.

Aunque en apariencia los terrenos donde ocurre el desmonte hormiga se prepararían para un uso de suelo vinculado a la ganadería o la agricultura, el propósito, alerta, es apropiarse de ellos para venderlos e instalar desarrollos turísticos.

Esto es ilegal, explica, porque el sitio alberga también selva subcaducifolia y para talar y cambiar el uso de suelo se requiere autorización de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y una evaluación de impacto ambiental. Modificar ilegalmente el uso de suelo forestal se castiga hasta con siete años de cárcel, dice.

Fernández Borja refiere las dificultades de la vigilancia en este sitio ceremonial despoblado.

«Es un espacio que (los pueblos indígenas) visitan, dejan ofrendas, hacen una serie de rituales y regresan a sus comunidades. No viven ahí propiamente y esto dificulta más la vigilancia y el monitoreo».

En Isla del Rey o Tatei Jaramara los huicholes no solo veneran el lugar de origen de las deidades ancestrales, sino que también realizan rituales de petición de lluvia.

La integridad del sitio es fundamental para preservarlo como un paisaje sagrado, puntualiza Fernández Borja.

«Desde esa cosmovisión se conciben como espacios vivos; es como si te quitan un pedacito de piel. Al deforestar se está lastimando el cuerpo vivo», lamenta.

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