RETRATAN ‘SUEÑOS’ DE LOS MIGRANTES
Monterrey, NL 25 agosto 2026.-Una «bestia» que habla, una cigüeña que atormenta al aletear y mariposas que revolotean con las voces de quienes aún no han nacido, convierten a «Soñantes, Las Mil y Una Noches» en una obra que apela a lo onírico para plasmar un dramático episodio humano: la migración.
Este fenómeno social que cruza el planeta y que a veces resulta difícil de entender cuando no se vive ni se sufre, es lo que representó anoche esta producción local en el quinto día del Festival de Teatro Nuevo León 2026.
En esta fiesta escénica que desde el jueves pasado presenta producciones locales, nacionales e internacionales, la puesta dirigida por David Colorado, de la Compañía Máquinas Biológicas, relata las historias entrelazadas de dos parejas en su travesía hacia sus destinos migratorios.
Flor y Toño huyen de la pobreza de Michoacán y, pese a todos los riesgos que implica, deciden montar en «La Bestia», como le llaman al tren al que cada año trepan migrantes buscando llegar a la frontera norte.
La otra pareja la integran Ahmed e Imán, quienes hacen su recorrido en medio de la guerra y los bombardeos en Siria, buscando cruzar el Mediterráneo.
Las historias de estos cuatro personajes son apenas un asomo a lo que miles sufren en diferentes regiones del mundo, que comparten las vicisitudes y momentos de terror de un fenómeno como el migratorio cuando no hay ni protección ni empatía de sociedades y gobiernos.
El elenco, integrado por Andrea Cortés, Paulina de León, Diego de Lira y Esli Cortez, logra con sus actuaciones, poder vocal y capacidades acrobáticas, desdoblarse en múltiples personajes para tejer una trama en donde hay sueños, espíritus malignos y peligros.
Así, con ayuda de títeres y objetos de utilería, «La Bestia» se convierte en un monstruo parlante con advertencias y reflexiones, mientras que a través de aullidos y una máscara terrorífica toma forma la pesadilla del «coyote» que cruza de manera criminal a los migrantes «al otro lado».
En la escenificación, de unos 75 minutos de duración, lucen especialmente las interpretaciones de canciones por parte de actores y actrices que reflejan la nostalgia de lo que se queda atrás, y la esperanza de lo que desean encontrar.
Merece mención la escenografía, que con apenas unas cuantas láminas desgastadas por el óxido y con pintas que recuerdan el paso migrante, como «Migrar es un derecho», evoca el icónico muro fronterizo.
Esta obra ya se ha presentado en otros espacios de la Ciudad, como el Aula Magna de Colegio Civil y el Centro de las Artes del Parque Fundidora, recinto donde anoche se presentó.
La dramaturgia es de Verónica Maldonado, Premio Nacional de Dramaturgia Óscar Liera 2019, y ganadora de la Beca Rubén González Garza UANL.
La puesta recuerda que migrar no es un delito, sino una necesidad humana en la que hay un dolor compartido sin importar nacionalidad, religión y cultura.
