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Agencia Reforma

Monterrey, NL 22 septiembre 2026.- En 1798, el corral de las Casas Consistoriales se convirtió en la Plaza del Mercado (actual Plaza Hidalgo).

 El Municipio de Monterrey, en 1843, acordó dotarla de una fuente central para facilitar la limpieza a los comerciantes. El canal principal contaría con ramales secundarios para abastecer a propiedades privadas mediante un cobro.

 El proyecto se encomendó al arquitecto de Aguascalientes, recién llegado de Linares, Papías Anguiano, quien años más tarde diseñaría el escudo de armas de la Ciudad y la fachada del antiguo Palacio Municipal.

 También se le encargó una segunda fuente para la Plaza Mayor (Zaragoza). En sus bocetos propuso dos surtidores: un pilar con cuatro salidas o una figura rematada por un delfín que vertiera agua por boca y cola.

 Anguiano inició los trabajos en junio de 1843 y los concluyó en 1846. Debido a la invasión estadounidense de ese año, la segunda fuente no se ejecutó, mientras que la primera desapareció años después, sobreviviendo sólo en tres planos de la época.

 Para la Plaza Zaragoza, el Ayuntamiento propuso en 1861 retomar la segunda fuente, pidiendo donativos a los vecinos.

 La obra fue diseñada por el francés Teodoro Giraud y labrada por su compatriota Juan Raymundo Lozes en el cercano Convento de San Andrés, ya desaparecido.

 La primera piedra se colocó el 2 de febrero de 1864 y concluyó en junio de ese año, estando circundada por un escalón de mármol. Sin embargo, no pudo inaugurarse porque ¡no tenía agua!, al omitirse la cañería en el presupuesto.

 En noviembre de 1875, Juan E. Guerra y el ingeniero Francisco L. Mier ofrecieron trabajar gratuitamente para canalizar agua desde el Obispado. La obra fue financiada por vecinos e inaugurada el 26 de mayo de 1878.

 El 12 de marzo de 1894, la Comisión de Ornato prefirió un quiosco en la Plaza Zaragoza, trasladando la fuente a la Plaza De la Llave (hoy Plaza de la Purísima), donde permanece.

 Aunque perdió su piso original de mármol y un fragmento de un delfín, la Fuente de los Delfines es hoy el monumento de ornato público más antiguo de Monterrey.

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