LOS QUINTANILLA ENFRENTAN DEMANDA
El famoso productor musical armó el escándalo al confirmar una demanda millonaria contra su propia hermana por el jugoso legado de Selena.
La dinastía más famosa de la música texana se está cayendo a pedazos entre gritos, billetes y traiciones de alcoba familiar. Resulta y resalta que el mismísimo AB Quintanilla soltó la bomba en sus redes sociales, confirmando que ya le metió una demanda de aquellas a su propia hermana, Suzette Quintanilla. La bronca, según los pasillos del chisme, trae trasquilados a todos los seguidores porque involucra millones de dólares y el manejo de la imagen de la inolvidable intérprete de «Amor prohibido».
Durante años, la familia se había pintado ante las cámaras como una piña bien unida que defendía a capa y espada el recuerdo de la estrella fallecida. Sin embargo, el encanto duró lo que un paleta bajo el sol, pues el exlíder de los Kumbia Kings confesó que prefirió guardar silencio por puro respeto a los suyos, pero que las cochinadas que descubrió le colmaron el plato y lo obligaron a pisar los tribunales de la justicia.
Los chismes de banqueta apuntan a que el pleito legal no es cualquier peleíta de vecindad, sino una exigencia de pagos atrasados, auditorías con lupa y reclamos millonarios que rondan cifras escandalosas por su trabajo como el cerebro musical detrás de los grandes éxitos de su finada hermana. Por si fuera poco, se rumora que el coraje se disparó porque Suzette habría querido vender a escondidas una parte gacha del patrimonio musical.
Ante semejante alboroto, el productor dejó claro en su comunicado que no piensa dar entrevistas por ahora para no echarle más leña al fuego en lo que avanza el proceso legal. Eso sí, advirtió que cuando llegue el momento oportuno va a cantar todo lo que calló durante años, sacando los trapitos al sol y demostrando con papeles en la mano por qué tuvo que llegar hasta las últimas consecuencias con su propia sangre.
La noticia dejó con el ojo cuadrado a la raza internauta, que no tardó en armar bandos en las redes sociales. Mientras unos defienden a capa y espada al compositor por exigir lo que le corresponde tras décadas de chamba, otros lamentan que la avaricia y el dinero rompiendo familias alcancen incluso a los clanes más idolatrados de la farándula internacional.
Por su parte, la contraparte ha guardado un silencio sepulcral que alimenta aún más las sospechas de que las cosas están ardiendo tras bambalinas. Los fanáticos de hueso colorado solo miran con tristeza cómo el imperio que costó lágrimas y sudor hoy se debate entre juzgados, abogados voraces y rencores que parecen imposibles de limar.
