‘LOS AMANTES’ DE GOERITZ HABITAN ATLANTIS
Ciudad de México 20 octubre 2026.- Atlantis, nuevo espacio cultural en la CDMX, se estrena con muestra de Mathias Goeritz y la incorporación de su obra ‘Los amantes’.
Pero un año después, con la adquisición de la escultura Los amantes (1958), de Mathias Goeritz (1915-1990), todo cobró sentido.
«Se trajo (la obra) aquí, a la plaza, se colocó en el centro, y lo que fue muy especial es que, si bien se sabía que iba a ser un espacio público, no había un diseño como tal.
«Con la escultura al centro derivó todo lo que empezó a desarrollarse en Atlantis como espacio cultural.
«Por eso decimos que Los amantes fuera el corazón de la plaza pública», cuenta en entrevista Andrea Ruiz, de Proyectos Públicos.
Atlantis, en Gob. Tiburcio Montiel 18-20, es el décimo espacio que Proyectos Públicos activa en la Ciudad de México desde 2011 y el primero completamente abierto a las visitas.
Se trata de una plaza de 585 metros cuadrados, con acceso durante el día, al pie de un edificio en forma de L construido en 1970. Ahí funcionaron las oficinas y una pequeña planta de la farmacéutica.
La escultura monumental, de 8 toneladas, estuvo durante décadas afuera del Hotel Presidente de Acapulco, en un edificio proyectado por Juan Sordo Madaleno, y perteneció siempre al mismo propietario. En 2023, al resultar afectada por el huracán Otis, la pieza se puso a la venta con la petición de que fuera conservada.
Proyectos Públicos la adquirió, y su restauración estuvo a cargo del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam).
«No sólo se restaura su integridad material, sino también el sentido de lo que es una escultura pública», asegura el curador David Miranda, a cargo de la exposición Plaza y conjunto, que inaugura el espacio en el sótano del edificio.
A decir suyo, el nuevo emplazamiento reproduce la relación que la pieza tenía con el hotel de Sordo Madaleno.
«La plaza y el conjunto son muy similares en su comportamiento», apunta.
El trazo de la plaza partió de la escultura.
«Se conforma, primero, con el círculo como eje rector, como una forma orgánica que permita el tránsito de los usuarios. Es con rampas, todo es accesible», agrega Adriana Dorado, de Proyectos Públicos.
El resultado es un espacio que permite rodear la pieza por completo.
«El diseño fue sensible para que puedas percibir la escultura en todos sus ángulos», añade Miranda. «Puede ser rodeada, la puedes ver desde todas partes y apreciar en las dimensiones en que fue pensada por Goeritz».
Alrededor del círculo se organizó el resto. Una zona de infancias, con muro de escalar, arenero y barras para ejercitarse, quedó hundida para resguardarla del ruido de la calle.
El proyecto de paisaje de la diseñadora Gabriela Salazar sumó más de 60 árboles y plantas polinizadoras.
La plaza se elevó ligeramente para alojar debajo una cisterna de captación pluvial de 200 metros cúbicos, desarrollada por Isla Urbana, que cubre el riego y alrededor del 85 por ciento del agua que consume el edificio.
Un sitio que ya tiene vida.
Durante el recorrido de REFORMA, este lunes, había niños jugando y gente disfrutando de sus alimentos en las áreas abiertas.
«Invitamos a que la gente pueda pasar tiempo aquí, que vengan a comer, a conversar, a descansar. No tienes que consumir nada. Hay una cafetería y un restaurante, pero la idea era justo esto que está pasando en este momento», dice Dorado.
La historia de ‘Los amantes’
En 1953, Goeritz inauguró el que a futuro se convertiría en el Museo Experimental El Eco por encargo de Daniel Mont.
Entre los proyectos de El Eco figuraba una editorial, cuyo primer título fue Los amantes y la noche (1953), poemario de la escritora Olivia Zúñiga, quien lo escribió a partir de los bocetos de esculturas que el artista le mostró en una reunión.
«El tema de los amantes es central, es como el hilo conductor», explica Miranda. «Es la primera vez que se incluye el boceto de estos amantes».
Ese dibujo original se exhibe ahora en Plaza y conjunto.
Cinco años después, en 1958, la pieza, monumental, se levantó frente al Hotel Presidente.
Goeritz era entonces, según Miranda, menos conocido que otros artistas de su generación, y su obra pública nació casi siempre en colaboración con arquitectos.
«A él siempre se le ubica a partir de los objetos y no del proyecto integral, cuando trabajó más en el proyecto integral, con Mario Pani, con Luis Barragán», sostiene el curador.
Los amantes no es la primera escultura de Goeritz que cambia de sitio. Tú y yo, otra pareja de amantes, estuvo en una agencia de automóviles Renault antes de llegar a Ciudad Universitaria, y varias piezas de la Ruta de la Amistad se reubicaron con la construcción de los segundos pisos del Periférico.
Lo distinto en este caso, según Miranda, es que la reubicación vino acompañada de una restauración a fondo y de un diseño pensado para la pieza.
La escultura llegó con deterioro evidente. El concreto armado se había degradado por la exposición al ambiente costeño y acumulaba varias capas de pintura añadidas con los años.
El Cencropam trabajó en sitio durante dos meses y recuperó el tono original, un salmón anaranjado, el color favorito de Goeritz. Esta vez el pigmento se integró a la mezcla del concreto.
‘Plaza y conjunto’
El Eco fue la obra con la que Goeritz llevó a la práctica una de sus aportaciones capitales, el Manifiesto de la arquitectura emocional (1953).
Frente al funcionalismo de la época, el texto reclamaba para la arquitectura la emoción y la elevación espiritual que el artista encontraba en la pirámide, la catedral gótica o el palacio barroco.
Para Miranda, ahí está el germen de la idea de conjunto que recorre la exposición con la que abre Atlantis. Goeritz, recuerda, era doctor en Historia del Arte.
«En el Manifiesto, sus referencias no son a la obra unívoca o individual, sino al conjunto de partes. Él citaba la pirámide, la catedral, la mezquita, proyectos en donde se vinculara más de un artista», explica.
En el texto introductorio de la exposición, Miranda plantea que más allá de su producción individual, «Goeritz destacó por su capacidad para colaborar con arquitectos e ingenieros en proyectos de integración urbana bajo un ideal modernista».
La muestra reúne documentos, fotografías, maquetas, planos y esquemas de algunos de los proyectos multidisciplinarios en los cuales colaboró con creadores como Mario Pani, Luis Barragán, Ricardo de Robina, David Serur, Ricardo Legorreta, Chucho Reyes, Pedro Ramírez Vázquez y Sordo Madaleno.
Además de un video de la maniobra con grúas con que se colocó Los amantes en la nueva plaza.
La propia museografía, según el curador, busca emular el emplazamiento de las Torres de Satélite y de otros conjuntos con la participación de Goeritz.
«Hay piezas y dibujos que nunca se habían mostrado», subraya Miranda.
Entre ellos están los bocetos de un parque infantil que no llegó a construirse, el documento para la construcción de tres torres y un boceto de arquitectura emocional. Hay también esquemas en los que Goeritz estudiaba cómo disponer los volúmenes en torno a un espacio.
«Mucho en la lógica de la educación alemana, como los dones de (Friedrich) Fröbel, donde juegas con geometrías para generar una espacialidad. Goeritz lo hizo, pero monumentalmente», describe el curador.
Completan la selección dos esculturas: La Osa Mayor, una de sus primeras piezas en metal a gran escala, y La ciudad sin fin, talla en madera que rinde homenaje al arquitecto y escenógrafo Frederick Kiesler.
Los materiales provienen, entre otros, del archivo Sordo Madaleno y de colecciones particulares y de galerías.
La exposición ocupa por ahora la sala del sótano, de 226 metros cuadrados.
A partir de enero, el espacio será operado por la galería OMR, que se integra a Atlantis como aliada e inquilina.
La muestra se mudará entonces al segundo piso, un espacio de acceso gratuito destinado a proyectos artísticos de distinta naturaleza, como exposiciones, proyecciones, performance y presentaciones musicales, y permanecerá ahí hasta el 26 de febrero de 2027.
Otros espacios
El edificio alberga otros espacios de acceso libre.
La biblioteca pública, especializada en arte, arquitectura y diseño, tiene capacidad para 6 mil volúmenes y por ahora cuenta con cerca del 10 por ciento de su acervo, reunido con donaciones de instituciones como las fundaciones Jumex y Amparo y la editorial Arquine.
Contará también con una sección infantil ligada a los talleres gratuitos del área de infancias.
Preside la sala un mural de Alfonso X. Peña, La historia del transporte y la comunicación (1946), que forma parte del acervo de Proyectos Públicos.
En el inmueble abrirá próximamente la segunda sede del programa de meditación gratuita de Proyectos Públicos, que desde hace 4 años funciona en General Prim 30, Colonia Juárez. Ocupará unos 340 metros cuadrados, con cupo para 20 personas, y ofrecerá un recorrido sensorial con agua, sonido e imagen.
La reinstalación de Los amantes motivó también la segunda edición de la Guía Goeritz, publicada por Arquine con Proyectos Públicos y coordinada por Miranda y Christian del Castillo.
La primera apareció en 2015, en el centenario del natalicio del artista, y reunía su obra en espacios públicos.
La nueva tiene un tiraje de mil 500 ejemplares en español y mil 500 en inglés, y se presentará el jueves 22 de octubre a las 19:00 horas en la biblioteca.
Para Miranda, la reinstalación retoma una idea de la generación de Goeritz.
«Se le está devolviendo a la vecindad un espacio público que había estado industrializado durante mucho tiempo. Para la generación de los 50 eso era muy importante cuando hablamos de arte público, toda la idea de las plazas, de los espacios para estar.
«Es una lógica que quisiéramos que fuera replicada. Necesitamos más plazas y parques para estar, sentarse y platicar», remata.
