Cultura

LEONARDO PADURA RETRATA LA REALIDAD CUBANA

Monterrey, NL 17 octubre 2026.- Rodolfo, protagonista de Morir en la arena (Tusquets, 2025), es un hombre bueno, afirma el cubano Leonardo Padura, quien presentó ayer su novela en la FIL Monterrey 2026.

 Su figura representa un contraste con lo que sucede en la Cuba actual, marcada por apagones, inflación y el bloqueo de Estados Unidos, que en estos momentos es «puro y duro», aseveró el ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015.

 «La realidad cubana que se está viviendo en los últimos años ha deteriorado el carácter solidario de la gente, porque cuando llega la práctica de la supervivencia, eso afecta mucho las relaciones entre las personas», dijo Padura.

 «La miseria crea (personas) miserables y eso es algo que también está ocurriendo; lo que vemos es un deterioro de valores y de comportamiento que, lamentablemente, se está viviendo en Cuba y que está en su cotidianidad».

 Nacido en La Habana durante la dictadura de Fulgencio Batista, Padura tenía 3 años cuando triunfó la Revolución Cubana, encabezada por Fidel Castro. Aunque también posee la nacionalidad española, ha mantenido su vínculo con la isla.

 «Hay muchas razones para irse y hay muchas razones para permanecer. Yo mismo tengo muchísimas razones para seguir viviendo en Cuba, porque no solamente pertenezco sino que, además, permanezco», señaló el creador del detective Mario Conde.

 El escritor describió las dificultades de quienes permanecen en su país.

 «Imagínense ustedes vivir todos los días, durante meses, con 14 o 16 horas sin electricidad; lo que significa que la gente, para comunicarse por teléfono, tiene que trasladarse a lugares donde hay un poquitico de conexión porque, a veces, no la tienen y no pueden hablar con su familia, dijo.

 «Conseguir medicamento es complicado; comida hay, pero no suficiente porque ya tiene un precio de mercado».

 Padura resumió la situación con un juego de palabras: el milagro cubano es que los cubanos viven «de milagro».

 «Todavía la gente intenta establecer una normalidad incluso con 16 horas sin electricidad, se ha somatizado esa condición, esas características de la sociedad cubana; la gente las ha asumido», lamentó.

 «A principio de año hubo algunas protestas callejeras, pero ya ni siquiera eso, porque la gente se ha dado cuenta que no valía la pena».

 En la presentación, moderada por el académico Raúl Verduzco, se recordó una reflexión del autor sobre su generación, cuyo destino encuentra una metáfora en el título de la novela.

 «En alguna charla dijo: ‘Mi generación nadó, nadó y nadó, llegó a la orilla y cuando dio los primeros pasos en la arena, la arena se los tragó'», recordó Verduzco.

 Padura retomó la idea: «Mi generación es posiblemente la mejor generación que ha habido en la historia de Cuba: mayoritariamente universitaria, llena de médicos, ingenieros, matemáticos, diseñadores, geógrafos, biólogos, filólogos». indicó.

 «Fue una generación que estudió, se sacrificó, que trabajó, que obedeció, en determinados momentos, y, bueno, al final se encuentra en esta situación lamentable».

NOVELA POLICIACA…SIN MUERTOS

 El autor de Adiós, Hemingway y El hombre que amaba a los perros cuestionó la violencia que caracteriza a parte de la novela policiaca actual.

 «Estoy muy descontento con esta tendencia que existe ahora de que haya muchos muertos y que haya muertes muy violentas y con mucha perversidad», dijo.

 «Creo que se puede escribir una novela policíaca con la estructura de novela policíaca sin que haya esos niveles de violencia, de perversidad, de oscuridad».

 Adelantó que trabaja en una nueva novela del género en la que no habrá muertos.

 Hoy, el autor sostendrá la charla «Escritura y pertenencia» con Benito Taibo, a las 17:00 horas, en el Auditorio JAC de Cintermex.

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