Cultura

LA MAGIA DE ‘MATILDA’ CAUTIVA A LOS ESPECTADORES

Agencia Reforma

Monterrey, NL 5 julio 2026.- Con un vibrante elenco infantil y una producción apantallante, Matilda El Musical llegó ayer a Monterrey para recordar que, si se quiere cambiar el mundo, tan sólo hace falta una mente brillante.

 Esta entrañable historia de una niña sumamente inteligente, y con algunos poderes «mágicos», se presentó en el Auditorio Banamex ante un público regio que ocupó 6 mil 500 butacas entre las dos funciones, de acuerdo a información proporcionada por los organizadores.

 Producida por Alejandro Gou y con la dirección de Nick Evans, esta puesta es una adaptación teatral de la famosa novela del británico Roald Dahl (1988).

 En esta ya conocida historia, Matilda tiene la mala suerte de nacer en una familia que prefiere ver la televisión antes que dar atención a su hija.

 Desde sus primeros minutos encanta en sus interpretaciones musicales, con un elenco infantil que destaca por su energía, precisión técnica y carisma, y que hacen reír con sus espontaneidades.

 La Matilda de ayer cobró vida con Lara Campos, actriz de 14 años y estrella infantil del momento, quien mostró gran seguridad escénica en su interpretación. Ella ha alternado el personaje con otras actrices en la gira nacional.

 El personaje más esperado era la Señorita Tronchatoro, una directora tirana y cruel que odia a todos los niños.

 Tradicionalmente en teatro ha sido interpretada por un hombre y, en esta versión mexicana, es encarnada por Jaime Camil.

 El actor, conocido por su participación en las telenovelas La Fea Más Bella y Por Ella Soy Eva, fue ovacionado en cada intervención con sus comentarios absurdos y autoritarios que provocaron una carcajada tras otra.

 En la Escuela Primaria Crunchem Hall, Matilda se apoya de sus amigos y su querida maestra, la Señorita Miel (María Elisa Gallegos y Gloria Aura alternan el papel entre funciones), para enfrentarse a la temible directora.

 Destacan las interpretaciones de Ricardo Margaleff y Verónica Jaspeado como el Señor y la Señora Wormwood, los irreverentes y negligentes padres de Matilda.

 Él, un estafador de autos, y ella, una estrafalaria narcisista, no hacen más que molestar a su hija, y lo hacen con gran humor.

 Amante de los libros, Matilda busca refugio en la biblioteca y con la encargada del lugar, la Señora Phelps, quien escucha todas sus historias y le ayuda a descubrir el poder de la lectura.

 La propuesta mexicana de este musical apuesta bastante por su producción escenográfica, que asombra con una alta tecnología que combina luces, videomappings y efectos visuales inmersivos.

 La puesta se mantiene fiel al musical original, estrenado en el West End de Londres en 2011, con libreto de Dennis Kelly y música de Tim Minchin.

 Hay que reconocer el trabajo para adaptar al español icónicas canciones como «Naughty» («Traviesa») y «When I Grow Up» («Al Ser Mayor»), que lograron mantener el ingenio y juegos de palabras de sus versiones inglesas.

 Números complejos como «School Song» («Canción de la Escuela») y «Revolting Children» («Revolución Infantil») dejan en evidencia el gran nivel del elenco infantil.

 Destacan también pequeñas adaptaciones en los diálogos para tropicalizarlos al humor de México, como cuando la directora Tronchatoro pierde la cordura en el momento que un pequeño ajolote cae sobre ella, en vez del tritón de la original.

 Con una duración de casi 3 horas (con un intermedio entre los dos actos), el espectáculo mantuvo cautivo a su público de inicio a fin, aunque podría resultar extenso para algunas audiencias.

 Predominaron niñas y niños en el auditorio, muchos de ellos vestidos con motivos alusivos a la historia. Sin embargo, la puesta está pensada para disfrutarse en familia.

 Con humor, emoción y música, Matilda, El Musical muestra cómo el amor por los libros y un poco de imaginación bastan para cambiar cualquier situación.

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