Opinión

LA HUÉRFANA JORNADA

Walter Olivera Valladares / @WalterOliverav

El descrédito de un partido no necesariamente representa el demérito de un gobierno, tal y como parece haber ocurrido en las elecciones de Coahuila, donde los ciudadanos decidieron refrendar su respaldo a un instituto político que lleva gobernándolos desde 1929.

El PRI ganó en las denominadas “elecciones huérfanas” de Coahuila y lo hizo por amplio margen ante sus más cercanos adversarios, los candidatos de Morena… Sin menoscabar los resultados de estos comicios, lo relevante son las narrativas que deja en el camino.

Por ejemplo, en la dirigencia nacional del PRI destaparon las botellas, pero sería injusto suponer que el dominio electoral del tricolor en ese estado es consecuencia de una estrategia cupular, cuando en realidad, refleja la determinación de más del 50% de los votantes por continuar con un sistema que a ellos en específico les ha funcionado durante tanto tiempo.

Cierto que la norteña entidad –con más de 3 millones 146 mil habitantes, según el censo del 2020– es el último bastión del priísmo, pero también lo es que históricamente han contado con gobernantes favorablemente evaluados y sectores bien atendidos.

Quedó claro que los coahuilenses buscaron ser categóricos, dieron ejemplo de civilidad, blindaron bien sus elecciones, funcionaron los operativos de seguridad, perdieron el miedo a las urnas electrónicas, no dejaron que los altercados, protagonizados por los candidatos guinda, enturbiaran el proceso… Al final, saldo blanco y el arrollador sufragio.

Los ciudadanos superaron el abstencionismo con una participación del 51% cuando las encuestadoras apuntaban que únicamente acudiría el 40% del padrón con posibilidad de sufragar. Lo que arrojó contundentes 700 mil votos a favor de la “Alianza Ciudadana por la Seguridad” del PRI y UDC contra 330 mil de Morena y PT.

La “huérfana jornada” para renovar exclusivamente el Congreso del Estado, también evidenció los graves errores de cálculo como el del PAN que antepuso el orgullo a las estadísticas; rompió su prolongada alianza con el PRI, decidió ir en solitario y ahora está a punto de perder el registro estatal.

Junto con Acción Nacional igual están al borde de la extinción (localmente al menos) el Verde Ecologista y Movimiento Ciudadano, que fueron dramáticamente superados por el Partido Nuevas Ideas.

Al cómputo total de las actas, el PRI en coalición con el partido local Unión Democrática de Coahuila (UDC) obtuvieron el 55% de los votos; Morena con el PT 26% lo que señala una proporción de dos a uno.

PAN Y MC consiguieron sólo el 2% de la votación cada uno, por debajo del Verde Ecologista que se quedó con el 2.5% y los tres juntos fueron rebasados por el porcentaje de votos nulos que fue del 5%, por lo que al no alcanzar el mínimo del 3% requerido, todo ellos perderían el registro estatal.

Los liderazgos del PRI ven en este “barrido electoral” el renacer de su partido, el inicio de la recuperación de sus credenciales. No es así. Coahuila representa el beneficio de la duda, su último voto de confianza frente a los escándalos que están teniendo los gobernadores morenistas en otros estados del norte del país.

Además, el actual contexto de caos y descontrol federal explicaría igualmente porque los coahuilenses se decantaron por la continuidad. De 16 distritos en juego los 16 los perdió Morena de manera irremontable. En las regiones más competidas, como la Comarca Lagunera, el PRI se impuso por 12 puntos porcentuales.

Caso especial es el Partido Nuevas Ideas de reciente creación en el estado, obtuvo el 5.8% de los sufragios, unos 73 mil 367 votos. Se colocó como la tercera fuerza política de Coahuila, venció y casi erradicó a tres partidos nacionales, que con los porcentajes que mencionamos anteriormente quedaron de la siguiente manera: Verde Ecologista 32 mil 392 votos, PAN 26 mil 877, MC 24 mil 496. Más al fondo están México Avante con 7 mil

227 y Sumando Coahuila con 891.

¿Se podrá replicar el caso de Coahuila en otras entidades? ¿Reconsiderará el PAN su alianza con el PRI? ¿Es Coahuila un escenario político aislado? Ya iremos viendo rumbo al 2027.

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