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LA FERIA DE LAS FLORES LLEGA A FENAPO

La máxima fiesta de San Luis Potosí se puso romántica y estrenó un tianguis de plantas que tiene a todos los amantes de la jardinería corriendo a comprar macetas.

La Feria Nacional Potosina soltó tremenda sorpresa este año al inaugurar por primera vez la llamada Feria de las Flores, un espacio meramente dedicado a la venta de vegetación que ha dejado a más de uno con el ojo cuadrado y la cartera temblando. Instalado mero en la zona de Tierra Ganadera, el lugar se convirtió de la noche a la mañana en un oasis repleto de color, aromas campiranos y una variedad de plantas que ya quisieran los viveros más lujosos de la región, atrayendo a curiosos y expertos en la botánica por igual.

La movida reunió a treinta viveristas y productores bien fregones que se aventuraron a llegar desde lugares tan variados como Acapulco, Cuernavaca, Puebla, Dolores Hidalgo, además de talento local proveniente de San Luis Potosí, Soledad y Villa de Zaragoza. Con camionetas cargadas hasta el tope de mercancía verde, estos comerciantes armaron unos puestos bien perrones donde la raza puede encontrar desde arbolitos frutales hasta suculentas miniatura y cactus espinosos que le dan vida a cualquier rincón de la casa.

La mera mera de la Asociación de Viveristas y Artesanos “Manitas de Oro”, Juanita Jacobo, soltó el chisme de que la banda no solo va a vitrinar, sino que ya se anda surtiendo con adelantados ejemplares de cempasúchil para ir calentando motores rumbo al Día de Muertos. Entre macetas de barro, talavera fina, sustratos especiales y plantas ornamentales para todos los bolsillos, los visitantes se vuelven locos buscando el adorno perfecto para presumirlo en las redes sociales.

Este negocito floral se armó gracias a una invitación directa del Gobierno del Estado, el Patronato de la feria y la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, quienes le dieron luz verde a los productores para que montaran su changarro y se lleven una buena lana a casa. Los pasillos de la expo lucen abarrotados de familias enteras que aprovechan el paseo para llevarse a casa un cacho de naturaleza, mientras los vendedores no dan abasto atendiendo a tanta clientela desbocada que pregunta por los precios y los descuentos.

La fayuca verde se queda abierta todos los días de la semana y, por si fuera poco, los marchantes se portan a todo dar regalando consejos caseros sobre cómo mantener vivas las plantas sin que se mueran a los tres días. Sin duda, esta nueva atracción se metió directo al gusto de la chaviza y de las jefas de familia, convirtiéndose en el punto obligado de reunión para quienes buscan salir de la rutina y darle un toque más alegre a sus hogares durante el pachangón potosino.

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