Deportes

EL ADN COMPETITIVO QUE NOS DEFINE

La épica remontada de Argentina ante Inglaterra no fue un accidente del destino, sino la confirmación de un modelo futbolístico donde la identidad prevalece sobre la pizarra. En un Mundial donde se han alzado voces sobre favoritismos y polémicas arbitrales, la Albiceleste respondió en el césped con oficio del campeón.

INGLATERRA RENUNCIÓ A SU ESTILO

Mientras Inglaterra, bajo la tutela de Thomas Tuchel, apostó por una estrategia conservadora tras el gol de Anthony Gordon, cayendo en el error de renunciar a su propuesta inicial al intentar proteger un resultado faltando 26 minutos y el alargue. Argentina se mantuvo fiel a su ADN. Ese ADN sudamericano, caracterizado por una técnica refinada, una lectura inteligente de los tiempos y, sobre todo, una garra que no entiende de marcadores adversos.

Fue fascinante ver cómo Argentina no juega, compite. Ante una Inglaterra que se replegó prematuramente, los de Scaloni no cayeron en la desesperación. Dominaron la posesión, ensancharon el campo y fueron pacientes, moviendo el esférico hasta que el genio de Messi volvió a ser el epicentro de la resistencia. La madurez colectiva permitió que el equipo encontrara el equilibrio necesario para desarmar la muralla inglesa, con tiro de media distancia, llega el golazo de Enzo Fernández y el cabezazo agónico de Lautaro Martínez fueron el premio a una búsqueda incansable.

ARGENTINA Y EL TRIUNFO DE LA CONVICCIÓN

Es evidente que el futbol europeo y el sudamericano conviven bajo lógicas distintas. A Inglaterra le faltó esa estirpe que define a equipos con ADN competitivo, con capacidad de sufrir sin perder el orden y, sobre todo, la convicción de que el partido termina cuando el árbitro lo decide, no cuando el miedo decide replegarse.

VIEJOS LOS CERROS

Ahora, con Messi a sus 39 años liderando una sinfonía de entrega, el vigente campeón se cita con España en la final de Nueva York. Pase lo que pase, Argentina dejó una lección: En el futbol, como en la vida, quien juega a no perder termina regalando la victoria a quien compite con conocimiento y deseos de triunfo. Saludos Javier Aguirre.

Comparte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *