CONFIRMA BALLET DE MONTERREY VERSATILIDAD
Monterrey, NL 25 septiembre 2026.- El Ballet de Monterrey confirmó su versatilidad al presentar danza clásica y neoclásica en su tradicional Gala anual, anoche en la Gran Sala del Teatro de la Ciudad.
Este tipo de presentaciones permite a los bailarines lucirse sobre el escenario, además de brindarle a la compañía la oportunidad de mostrar parte de su repertorio al público. En esta gala, los asistentes, que ocuparon la mayor sección de las butacas, respondieron con entusiasmo.
El programa inició con «Hydra», del estadounidense Robbie Fairchild, ex bailarín principal del New York City Ballet. Se trata de una coreografía neoclásica creada para el Ballet de Monterrey y estrenada en 2024. La obra contó con música grabada de Ben Waters.
Es un acierto que Yosvani Ramos, director artístico de la compañía, siga apostándole a esta pieza, de gran nivel, en la que los bailarines estuvieron a la altura, en especial la pareja principal, interpretada por la bailarina principal Laura Barbosa y el solista Marco Cantú.
Barbosa y Cantú obsequiaron una actuación destacada con una excelente química que se reflejó sobre el escenario.
En la segunda parte, previa al intermedio, se presentó el grand pas de deux de «Don Quijote», con coreografía de Yosvani Ramos sobre la original de Marius Petipa. La propuesta se estrenó en mayo.
Aquí la bailarina Antonia Manrique, en el rol de Kitri, se mostró insegura al principio del dúo, si bien luego se recuperó en sus variaciones, en tanto que el primer solista Axel Jaramillo cumplió como Basilio.
Eso sí, ambos tuvieron buena comunicación escénica, sobre todo cuando Manrique parecía dudar respecto a un movimiento.
El cierre de la noche fue el tercer acto de «La Bella Durmiente», que estrena hoy en la Gran Sala y que contará con la interpretación en vivo de la Orquesta Sinfónica de la UANL bajo la batuta del director huésped Rodrigo Macías.
Anoche él y la compañía universitaria se unieron a la gala en este acto.
Aunque compañías de ballet en el mundo suelen pedir a sus bailarines que oculten los tatuajes visibles, la compañía regia permitió mostrarlos en el grand pas de deux de «Don Quijote» y en un acto de «La Bella Durmiente», ambas obras clásicas.
Hubo en esta Gala un par de detalles, como el resbalón de la bailarina Laura Rodríguez y el trompicón de la bailarina Mariana Garcé. Nada grave.
El Ballet de Monterrey vive un gran momento y anoche lo celebró el público asistente con sus ovaciones.
