CASTRO-BALBI CULTIVA UNA MÚSICA INNOVADORA
Agencia Reforma
Ciudad de México 24 julio 2026.- Con arriba de 70 estrenos presentados a lo largo de su trayectoria, el chelista de ascendencia peruana Jesús Castro-Balbi se ha entregado a la música contemporánea con voluptuosidad.
Y es que el músico de 56 años, que este fin de semana está de regreso en el País para compartir escenario con la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM), en el Programa 4 de su Temporada de Verano, acomete el fomento a la música de nuevos compositores cual si de un osado gastrónomo se tratara, y seguro de que el talento no es exclusivo del pasado.
«Hay maestros, nombres muy importantes del pasado, y se seguirán tocando sus obras. Pero, igual que en la comida, a uno también puede que le gusten más los platos tradicionales, y a otro le gusta más lo creativo, es decir, lo innovador. Y lo innovador se encuentra en toda época, en todo periodo de la historia», sostiene Castro-Balbi en entrevista telefónica.
«En su época, Beethoven era un gran innovador y escribía música moderna. Así que es importante, creo, cultivar una mente abierta y un gusto por sabores nuevos, en este caso sonidos nuevos, porque creo que luego uno puede volver a un sabor más tradicional y lo aprecia de manera distinta», agrega el intérprete formado en instituciones como el Conservatorio Nacional Superior de Música de Lyon, la Escuela de Música de Yale y Juilliard en Nueva York.
Ahora, junto con los músicos de la OSM y bajo la batuta de Raúl Aquiles Delgado, Castro-Balbi estrenará el Concierto para chelo, obra que el joven compositor colombiano Ludsen Martinus escribiera inspirado, en parte, en un viaje que realizó a Perú.
«A él le impactó mucho los sonidos urbanos de varias partes, de varias comunidades. Entonces, en esta obra están desde las bocinas que se oyen en la calle hasta ciertos ritmos de origen afroperuano o una melodía un poco achinada», detalla el chelista.
«Es una obra muy diversa, tal como lo son nuestros países ahora, y muy dinámica, muy rítmica; tiene sus momentos líricos, muy bellos también. Es realmente interesantísima», continúa el también profesor de música en la Universidad Estatal de Kennesaw, en Atlanta.
Fue a través del director de orquesta colombiano Germán Gutiérrez, profesor en la Universidad Cristiana de Texas -donde Castro-Balbi también impartió clases por 17 años-, como se dio el contacto con Martinus, compositor nacido en 1999 y que escribe sinfonías desde los 12 años; «me puse en comunicación con él, conversamos y, claro, se entusiasmó mucho con la idea de escribirme un concierto», relata el chelista.
«Y luego, pues yo he tenido realmente el privilegio de colaborar ya varias veces con Carlos Miguel Prieto (director titular de la OSM), nos conocemos ya de muchos años», prosigue el músico que fuera el primer ganador del Concurso Latinoamericano de Violonchelo Carlos Prieto.
«Entonces, Carlos Miguel se interesó mucho en el compositor, en este proyecto. () Y, para mí, el hecho de poder estrenarla con Minería, pero también en la Ciudad de México, es muy importante porque es una obra para chelo, para orquesta, pero antes que nada es una obra latinoamericana, de un compositor latinoamericano y que trata de países latinos».
Una de las virtudes de interpretar la obra de compositores vivos es la posibilidad de dialogar con ellos para comprender mejor lo que se han propuesto.
Así ha ocurrido ahora entre Castro-Balbi y Martinus, quienes luego de años conversando únicamente vía remota finalmente se conocieron en persona hace unos días.
«Y, claro, recibir sus comentarios y sus ideas, entender qué es lo que él quiso decir con estos símbolos que puso en la página, todo eso hace que el estreno sea aún más especial porque ha sido preparado en colaboración», dice quien también ya tuvo un encuentro con Delgado para intercambiar perspectivas sobre el texto.
«Así que el trabajo de equipo ya empezó aún antes de llegar a Ciudad de México».
Música global
Poder ver y platicar en vivo con Martinus confirmó las impresiones que Castro-Balbi tuvo al conocer este concierto para chelo.
«Justamente estábamos conversando los dos sobre los sonidos que él oyó cuando estuvo en el Perú, los sonidos que se oyen en la calle, que se oyen en las danzas, en las celebraciones. Todo eso luego entra en su composición.
«Para mí, es un concierto que propone una parte solista muy virtuosa; es técnicamente muy avanzado, pero con un propósito artístico, un propósito humano muy, muy interesante y muy moderno», elogia el músico.
Curiosamente, el chelista que es hijo de los intérpretes de guitarra clásica Jesús Castro Balbi y Guillermina Aguilar, ambos peruanos, en realidad nació en Alicante -a donde acudió su padre para continuar su formación en el Conservatorio Nacional Superior- y fue criado en Francia.
«Será que me perdí un poco», se echa a reír Castro-Balbi, cuyo peculiar acento evidencia esa itinerancia y fusión de culturas.
«Mi familia se trasladó bastante cuando yo era pequeño, () y tuve la suerte de combinar la herencia peruana con el contexto francés y luego el estadounidense. Creo que, como músico, es ese aspecto global que en realidad siempre ha existido; la música siempre se ha basado en intercambios de ideas de todas partes. Desde el barroco ya lo era así».
El músico reconoce que su vínculo con aquella herencia se dio principalmente a través del propio Perú que sus padres cargaban consigo y mantenían vivo en el núcleo familiar; «a través de su música, a través de su gastronomía, a través de su cultura», afirma.
«Y resulta que el primer movimiento del concierto se basa sobre la visita que Ludsen hizo a la ciudad de Chincha, y ahí fue donde nació mi papá», comparte Castro-Balbi.
«Y en mayo pasado yo estuve en el Perú, hicimos un recorrido con varios estudiantes, y pues ese contacto para mí con la gente, con la tierra, con la cultura, con la historia, es muy, muy importante. Se alinea perfectamente con el concierto para chelo y orquesta».
Su padre, cuenta, empezó su relación con la guitarra tocando música criolla, es decir, música popular peruana; «y resulta que en el concierto de Ludsen hay algunos pasajes donde el chelo toca en pizzicato, toca acordes así, a la manera de una guitarra».
«Entonces, ahí se forma un círculo», estima el chelista. «Hay muchísimas conexiones, culturales, personales con el Perú y con Latinoamérica en general».
A la pregunta sobre por qué, siendo hijo de guitarristas, optó por el chelo, Castro-Balbi responde que «cada uno debe de encontrar su voz».
«Y para mí eso empezó identificando el instrumento que yo iba a tocar. No sentí la necesidad de tocar el mismo instrumento; sentí que el chelo me atraía más, que ese era el mío.
«Y creo que eso, el ser hijo de músicos puede abrir muchas perspectivas, pero también puede ser un gran peso», pondera.
De ahí que no fuera solo él quien prefiriera no seguir por el mismo camino que sus padres, sino también sus hermanos, la violinista María Castro-Balbi y el pianista Lorenzo Soulès; «y yo creo que eso es sano, cada uno debe encontrar su propia vida», subraya el chelista.
La cita para el concierto es este sábado 25 a las 20:00 horas y domingo 26 a las 12:00 horas, en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli (Periférico Sur 5141, Isidro Fabela), sede alternativa de la OSM mientras la Sala Neza, en Ciudad Universitaria, se mantiene en obras.
El costo de los boletos va de los 248 a los 992 pesos, y se pueden adquirir a través de www.ticketmaster.com.mx o en la taquilla física del recinto dos horas antes del evento.
