Cultura

BRILLA RAMÓN VARGAS EN MONTERREY DURANTE GALA OPERÍSTICA

Agencia Reforma

Monterrey, NL 15 junio 2026.- A un mes y algunas semanas de que el tenor mexicano Ramón Vargas debutó el rol de Florestan del «Fidelio», de Beethoven, en Monterrey, regresó anoche para unirse a la Orquesta La Súper, ensamble de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, en una gala operística, al lado de la soprano coreana So Ry Kim, dejando constancia una vez más que su talento sigue tan vigente como desde el comienzo de su carrera, hace más de tres décadas.

 Y qué mejor que con el repertorio del bel canto, donde cosechó grandes éxitos en sus inicios y en particular con uno de sus signature rol: Nemorino, en «L’elisir d’amore» de Donizetti; volverlo a escuchar en el aria «Una furtiva lagrima» o en el Edgardo de «Lucia de Lammermoor», al lado de la soprano Kim, el dúo «Sulla tomba che rinserra», también de Donizetti, resultó más que grato.

 Su técnica le permite aún una emisión con resonancia, en especial en las notas altas, un fraseo irreprochable, aunado a una vis cómica que desplegó en la escena y dueto «Caro elisir, sei mio», también con Kim cantando la parte de Adina. Sólo que su voz tiene ahora un vibrato ligeramente más marcado.

 El instrumento de Kim es idóneo también para el belcanto, de timbre ligero, pero con cuerpo y buen manejo de la coloratura, como dejó escuchar en el aria de Norina («Don Pasquale», Donizetti): «Quel guardo il cavaliere… Son anch’io la virtù magica».

 Después del intermedio, de nuevo ahora en el aria de Margarita «Ô Dieu! que de bijoux», de la ópera «Faust», de Charles Gounod. Por su parte, La Súper, bajo la batuta de su titular, Abdiel Vázquez, inició con una lectura plausible de la obertura de «Don Giovanni», de Mozart, además de interpretar también la obertura de «El barbero de Sevilla», de Rossini, en la que sólo es deseable un sonido más depurado de los violines y en Rossini fueron prácticamente inexistentes los crescendi.

 La velada continuó con el dueto «Una parola, o Adina», también de «L’elisir…», y cerró con dos arias de Verdi: «È strano… sempre libera», de La Traviata, en voz de Kim, y Vargas remató con «Oh fede negar potessi… Quando le sere al placido», de «Luisa Miller».

 Antes de ello, también atriles y director ejecutaron una versión expansiva y exangüe de la obertura a «La forza del destino», donde era deseable más ímpetu y velocidad.

 El aplauso reiterado hizo a Vargas regresar para interpretar «Bésame mucho», de Consuelo Velázquez, a manera de encore, al que sumó uno más: el brindis de «La Traviata», al lado de Kim. La ovación no se hizo esperar.

 Los asistentes que ocuparon más de dos tercios del Teatro de la Ciudad, en especial en la parte superior del recinto, aplaudieron entusiastas a cada número.

 La de ayer fue una exitosa presentación en la que Vázquez y La Súper una vez más sumaron a su lista de conciertos a talento de nivel internacional.

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