ÁNGEL CAÍDO
Ciudad de México 5 julio 2026.- Se apagaron los gritos. El Ángel de la Independencia, preparado para resistir una celebración histórica, terminó recibiendo otra escena conocida para veteranas generaciones de aficionados mexicanos: rostros largos, lágrimas contenidas y la sensación amarga de un sueño mundialista que volvió a quedarse cerca.
La multitud que desde temprano tomó Paseo de la Reforma llegó convencida de que esta vez podía ser diferente.
Durante horas resistieron todo.
La espera desde la mañana para alcanzar un buen lugar frente a las pantallas gigantes, la lluvia que golpeó el corredor de Reforma, los filtros de seguridad, los accesos dosificados y la incertidumbre de si podrían ingresar a una zona que las autoridades intentaban controlar ante el riesgo de una nueva aglomeración.
Nada de eso apagaba la ilusión.
Y ahora volvió a repetirse entre jóvenes que por primera vez creyeron estar frente a un momento distinto.
Los últimos 15 minutos del partido y los 11 de reposición se vivieron como una resistencia. Las gargantas parecían agotadas, pero no se rendían.
Los cánticos siguieron hasta el final.
Las trompetas sonaron. Las banderas verdes ondearon, pero el silbatazo final terminó con todo.
El silencio cimbró al Ángel y la multitud lo dejó solo.
Paseo de la Reforma se vació en minutos con los aficionados cabizbajos. A paso veloz.
EL QUINTO PARTIDO
Ni siquiera la catedral del futbol fue suficiente pare cambiar el resultado. Ganó el favorito. Los 2,400 metros de altura no fueron suficientes para rendir a los ingleses, ni la serenata con fuegos de artificio que un grupo de fanáticos montó para tratar de impedir que los ingleses durmieran la noche previa al juego. La selección mexicana llegó más, pero la inglesa y Jude Bellingham fueron más eficaces en sus llegadas.
Con información de Sergio Sarmiento
