EL DECLIVE DEL TRI
La fiesta terminó y la cruda realidad se ha instalado en el balompié nacional. Tras la eliminación, el ruido mediático sobre las fallas estructurales del futbol mexicano será ensordecedor; sin embargo, poco se analiza el fondo de la derrota táctica. Antes de caer en la vorágine de las discusiones superficiales, es imperativo entender por qué el equipo, que ilusionó a toda una nación, se desmoronó cuando más cerca estuvo de la gloria.
CUANDO EL INSTINTO NO BASTA
Hay que reconocer la entrega de los jugadores, fueron obedientes y recuperaron el orgullo por la casaca verde. Pero, a nivel banquillo, el escenario ante Inglaterra fue una crónica de un fracaso anunciado. Aguirre, cegado por la inercia de cuatro victorias consecutivas, repitió una alineación y un parado táctico que ignoraron la jerarquía del rival. Sobrevaloró a sus pupilos y omitió la realidad, no se puede jugar de tú a tú ante una potencia sin un plan de contingencia.
DEFENDER BIEN, LA PREMISA PARA GANAR
La fragilidad defensiva fue evidente desde el inicio. Los laterales, con una vocación ofensiva desmedida, fueron exhibidos por extremos ingleses de mayor velocidad. Esta contradicción táctica, defensas que atacan y atacantes que corretean al defender, fue aprovechada por un rival que leyó mejor el partido. Lo más preocupante fue la inacción táctica. Cuando las circunstancias cambiaron, cuando el rival se quedó con un hombre menos, México no supo reaccionar. No hubo ajustes, solo cambios hombre por hombre. La impaciencia se apoderó del banquillo, que, ante la desesperación, optó por centrar balones al área, un suicidio contra un equipo especialista en el juego aéreo.
CAMPEÓN DE LAS CONFERENCIAS
Aguirre navegó por instinto, desaprovechando las herramientas de análisis que hoy definen al futbol de élite. No hubo estrategia, solo voluntarismo. México perdió su solidez defensiva y, con ello, su única identidad real en el torneo. El técnico, alabado no supo dar el salto de calidad, repitió su propia historia, el aprendizaje de sus errores fue incompleto. ¿Cuándo el Tri volverá a tener esa oportunidad anhelada de colarse entre los ocho grandes?
A Javier Aguirre, le sobró verso, le faltó cancha.




