FUTBOL: LO MÁS IMPORTANTE DE LO MENOS IMPORTANTE
Uriel Flores Aguayo
Hablemos de futbol, de ese deporte que mueve las emociones del mundo, que ilusiona y convoca aquí y en China. México tiene una liga de futbol poderosa en dinero con directivos mediocres; sus equipos son competitivos. La selección nacional es de una zona menor (CONCACAF), gana y pierde en torneos pequeños y únicamente aspira al quinto partido en los mundiales. Nuestro futbol adolece de transparencia y profesionalismo, es común que parezcan dudas en su manejo económico y reglamentario; la multipropiedad de equipos es una irregularidad mayor. Habiendo eliminado el descenso y el ascenso anulan rutas meritorias, opacan la competencia y obstruyen el desarrollo de figuras en jugadores. Siendo normal e inevitable, la mercantilización es excesiva; los dos monopolios televisivos distorsionan la transmisión de los partidos y ofenden a los espectadores.
En Veracruz nos quedamos sin futbol profesional, a falta de recursos estales el entrañable Tiburón Rojo desapareció envuelto en deudas y escándalos; los malos manejos lo hundieron, es una pena con la que cargamos una de las más fieles y entusiastas aficiones de México. El intrascendente gobierno estatal anterior arrasó con el antiguo estadio “Pirata” Fuente, para derrochar millones de pesos en uno nuevo sin que siquiera haya sería posibilidad de que regresan los Tiburones. Son medidas extrañas que suenan a negocios turbios. La gobernadora Nahle no tiene porqué cargar con esas desastrosas decisiones, al contrario, debe implementar una política correcta al respecto, en el sentido de convencer a grandes empresas para que inviertan en un equipo de primera división para Veracruz; algo menor no vale la pena. Hay que recordar que el dueño de los equipos León y Pachuca es veracruzano.
No me pierdo los partidos de la selección mexicana, no fueron excepción los más recientes contra las selecciones de Canadá y Panamá. Me gustaron y los disfruté como tales. Lo que me parece espantoso son las narraciones del duopolio: nivel de cómicos en TV Azteca y exceso de “análisis” en Televisa. En ambas hay un afán por generar polémica, son insistentes en destacar lo negativo. Quieren parecer críticos e imparciales. Parece que pretenden reivindicarse de su reciente pasado de porristas y jilgueros. Decir narradores puede ser inexacto, entre bromas y verborrea se la pasan empañando lo que todos vemos en la pantalla. Otra de sus facetas absurdas es que, a la vez que hablan del juego, anuncian productos comerciales. El peor momento de las transmisiones de los partidos es cuando cubren la pantalla con marcas; es algo que considero humillante para los espectadores. La Federación de futbol y las televisoras deberían abrir las opiniones del público y tomar en cuenta los intereses de la gente. No debemos ser la parte pasiva, siendo que a nosotros nos deben que se llenen los estadios y que tengan audiencias millonarias en sus transmisiones.
Hay mucho que hacer en el futbol mexicano, se deben cuidar rigurosamente los procesos de la selección nacional, hay que darle oportunidades a los jóvenes, disminuir la desproporcionada contratación de jugadores extranjeros, volver al descenso y ascenso, estimular la salida de jugadores al extranjero, dejar atrás el malinchismo, dotarse de directivos profesionales y exigir a los dueños de equipos que equilibren correctamente el negocio con el deporte.
Una de las más terribles decepciones fue la del último mundial, donde la selección no paso siquiera al cuarto partido. Para eso hubiera bastado cualquier entrenador, sin acudir a uno “famoso” que le vendió espejitos a la federación y les vio la cara; el problema es que, indirectamente, también nos la vio a nosotros.
Ojalá vuelvan los Tiburones. Hace falta seriedad y conocimiento para que eso ocurra. Ya fue suficiente con las veleidades y ocurrencias del gobierno anterior.
Recadito: Antorcha no entiende.