Cultura

LA PRIMAVERA ¿SE ADELANTÓ?

Agencia Reforma

Monterrey, NL 18 marzo 2026.- Tras un invierno bastante cálido en Nuevo León, regios se han sorprendido con postales coloridas de árboles y plantas de la región floreciendo desde hace unas semanas, preguntándose si acaso se adelantó la primavera para la flora local.

 Los especialistas coinciden en que algo hay de singular en esta temporada y, aunque la falta de datos científicos no permite afirmar como tal que se haya alterado la floración de las especies, sí muestra que es necesario analizarlo a profundidad.

 «Sabemos que está pasando algo, pero no tenemos los datos», señala el biólogo Carlos Velazco.

 La flora de la región no sigue un calendario fijo. Cada especie florece de forma escalonada, desde el fin de los fríos intensos del invierno hasta los primeros calores del año.

 Sin embargo, los expertos señalan que este año ha sido excepcional por la escasez de días con bajas temperaturas.

 De hecho, febrero registró la temperatura media más alta en el Estado desde 1985 -año en que el Servicio Meteorológico Nacional inició sus registros-, alcanzando picos cercanos a los 40 grados.

 «La primavera en el noreste de México, una zona mayormente árida o semiárida, tiene temporadas bastante marcadas para las plantas», detalla Velazco.

 «Muchos de nuestros árboles y nuestros arbustos florecen justo después de los fríos que debieron de haber sido intensos, pero este año no fueron así. Y esto confunde a las especies de flora nativas».

PINTAN EL PAISAJE

 En las últimas semanas se han visto árboles y arbustos de la región llenos de flores.

 Una de las primeras especies en florecer este año fue el huizache, pequeño árbol que desde enero ya empezó a mostrar sus pompones amarillos, caracterizados por un intenso aroma dulce.

 También el duraznillo y el colorín, que en febrero ya tenían flores: la primera destaca por tonos rosa intensos a magenta, y el segundo con racimos de flores rojo escarlata o púrpuras.

 Oswaldo Zurita, autor de la Guía de árboles y otras plantas nativas en la zona metropolitana de Monterrey, percibió que algunas especies se comportaron diferente este invierno por la falta de fríos intensos.

 «Este año noté que los árboles caducifolios, que son los que pierden la hoja en el invierno, muchos de ellos no perdieron el 100 por ciento», detalla el arquitecto paisajista.

 «No se vio la desnudez durante un periodo grande. Todavía en enero, mediados de febrero, veíamos fresnos con hojas».

 También están floreciendo la anacahuita, cuya flor blanca es abundante; el encino, que ya está empezando a florecer con tonos tan poco llamativos que pasan desapercibidos; la retama, con floración amarilla vibrante, y la anacua, que se cubre de racimos de pequeñas flores blancas estrelladas y aromáticas.

¿ECOSISTEMA EN RIESGO?

 Estudios en otros países y en algunas regiones de México han encontrado relación entre el aumento de temperatura, en especial entre invierno y primavera, y el adelanto de floración en ciertas especies de flora.

 Sin embargo, estos desajustes aún requieren más investigación.

 El biólogo Velazco destaca que gran parte de la información que hoy se tiene, se ha conseguido a partir de la ciencia ciudadana realizada en plataformas como Naturalista.

 En ellas se pueden documentar fechas exactas de floración y que, conforme se vayan acumulando los años y más registros, se podrá tener una mejor idea de qué está sucediendo.

 No obstante, enfatiza que sí es una situación de riesgo a la que es necesario prestar atención.»¿Qué riesgo corremos? Que nuestros ecosistemas sufran desbalances», advierte.

 «Si hay una floración temprana y luego polinizadores como mariposas, abejas y escarabajos no están a la par con esta floración, llegan y ya no tienen qué comer. Tampoco hay producción de semillas porque no habría quien polinice».

 Otras especies en floración son la escobilla, con flores amarillentas; las tenazas, con pompones blancos y esponjosos; la tronadora, con floración de color amarillo en forma de campana; las patas de vaca, con flores grandes en colores lila, blanco o fucia, y el chaparro prieto, que ofrece un paisaje amarillo pálido.

 Estos desajustes, afirman los expertos, puede ser una evidencia de que el cambio climático afecta a los ecosistemas.

 Pero también coinciden que, entre los diferentes problemas ambientales que vive el Estado, ésta es una gran oportunidad para abrir los ojos y admirar la belleza de la flora de la región que, pese a las circunstancias, regala bellas postales para admirar.

Comparte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *