Cultura

SIMBOLISMO PREHISPÁNICO EN EL DÍA MUERTOS

Monterrey, NL 31 octubre 2026.- Del colibrí a la Catrina, conoce el origen y significado de los elementos que mantienen vivo el Día de Muertos en México.

El colibrí

Desde tiempos prehispánicos, el colibrí ha ocupado un lugar especial en las creencias y la cosmovisión de distintos pueblos mesoamericanos.

Para los mayas, esta ave se asociaba con la fertilidad, la vida, el Sol y los dioses. En la cultura mexica, estaba vinculada con Huitzilopochtli, dios de la guerra y asociado con el Sol.

Según las creencias mexicas, los guerreros muertos en combate y las mujeres que fallecían durante el parto se transformaban en colibríes y acompañaban al Sol en su recorrido por el cielo.

La catrina

Considerada uno de los símbolos más representativos del Día de Muertos en el País, La Catrina es un personaje creado por el pintor, ilustrador y caricaturista mexicano José Guadalupe Posada.

Su nombre original era La Calavera Garbancera, en alusión a quienes, pese a tener ascendencia indígena, dejaron de vender maíz para comerciar garbanzos y pretendían ser europeos, renegando de sus raíces y su cultura.

En 1947, el muralista mexicano Diego Rivera retomó al personaje en su obra Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, le dio el atuendo elegante que hoy la caracteriza y la bautizó como La Catrina.

Los alebrijes

Los alebrijes son artesanías mexicanas que representan seres fantásticos, formados por la combinación de rasgos de distintos animales.

Se elaboran con técnicas como la cartonería o la talla en madera y destacan por sus formas imaginativas y colores vibrantes.

El artesano mexicano Pedro Linares creó los alebrijes de cartón en la Ciudad de México durante la década de 1930, inspirado en criaturas que, según relató, vio en un sueño.

En algunas representaciones contemporáneas del Día de Muertos se les presenta como seres fantásticos que guían a las almas de los difuntos.

La flor de cempasúchil

Reconocida por su color y aroma, la flor de cempasúchil es uno de los elementos más representativos de las ofrendas del Día de Muertos.

Originaria de México, su nombre proviene del náhuatl cempohualxochitl, que significa veinte flores y alude a la abundancia de sus pétalos.

Desde la época prehispánica, los mexicas asociaban el color amarillo de esta flor con el Sol y la utilizaban en ofrendas y entierros en honor a sus muertos.

La tradición marca hacer senderos con las flores, desde el camino principal hasta el altar de la casa, con la finalidad de guiar a las almas hacia los altares.

Para los mexicas, esta flor era considerada como un símbolo de vida y muerte.

El pan de muerto

El pan de muerto es uno de los elementos más representativos de las ofrendas del Día de Muertos en México.

Aunque el pan de trigo llegó con los españoles, sus antecedentes se relacionan con alimentos rituales de las culturas mesoamericanas, elaborados con ingredientes como el maíz y el amaranto y ofrecidos a los dioses.

Con el paso del tiempo, las tradiciones indígenas se mezclaron con las costumbres europeas, dando origen a distintas preparaciones de pan dedicadas a los difuntos.

En 1938, la cocinera mexicana Josefina Velázquez de León incluyó una receta de pan de muerto en su recetario Repostería Selecta, una de las primeras referencias documentadas de esta preparación en un libro de cocina.

Las calaveritas de azúcar

Elaboradas con azúcar, chocolate o amaranto, las calaveritas son elementos decorativos tradicionales de las ofrendas del Día de Muertos.

En las culturas mesoamericanas, la muerte se relacionaba con ciclos de vida y renovación.

Entre los mexicas, los cráneos humanos se exhibían en estructuras ceremoniales llamadas tzompantli.

Las calaveritas de azúcar incorporaron técnicas de confitería europeas durante la época virreinal. Las de alfeñique se elaboran con una pasta moldeable a base de azúcar y otros ingredientes, como agua, limón y clara de huevo, según la receta.

Una de sus características es que llevan un nombre escrito en la frente.

El xoloitzcuincle

En las tradiciones funerarias mesoamericanas, el xoloitzcuintle ocupaba un lugar fundamental como guía de las almas hacia el Mictlán, el inframundo mexica, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Se creía que este perro ayudaba a los difuntos a cruzar un río y los acompañaba en su recorrido por los nueve niveles del inframundo, destino de quienes morían por causas naturales.

Por esta razón, el xoloitzcuintle formaba parte de las ofrendas y ceremonias funerarias.

Con información de Gabriel Saiz.

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