LA IMPOTANCIA DE SABER DECIR “NO”
Monterrey, NL 27 octubre 2026.- La presión social, ese talón de Aquiles que, por querer pertenecer a un grupo, en la adolescencia empuja a tomar riesgos sin pensar en consecuencias, pierde poder si desde casa se enseña a los hijos a decir «no».
La evidencia científica explica que en esta etapa el cerebro reacciona con más fuerza a la mirada de sus pares y es cuando situaciones como el vapeo, el alcohol, los rumores o la exclusión de un compañero, encuentran la puerta abierta.
Un estudio de Pew Research Center con adolescentes de 13 a 17 años en Estados Unidos encontró que el 47 por ciento siente mucha presión por verse bien y el 41 por ciento por encajar socialmente.
En la Universidad de Temple, un estudio encontró que los adolescentes de 14 a 18 años tomaron más riesgos en un simulador de manejo cuando sabían que sus amigos los observaban, algo que no ocurrió con los adultos.
La sola presencia de sus pares activó con más fuerza el sistema de recompensa de su cerebro.
«Es fundamental que los adultos comprendamos que para un adolescente decir ‘no’ cara a cara a sus amigos es un desafío enorme», dijo en entrevista Ana Acosta, especialista en crianza y psicóloga del American Institute of Monterrey (AIM).
«Exige una valentía social que se aprende con la práctica. Es una habilidad de vida».
El AIM realizó hace unos días el encuentro «Mind Matters. Just Be You» (La mente importa, sólo sé tú), dirigido a alumnos de 12 a 16 años como una forma de moverlos hacia la reflexión de la presión social, y de compartirles consejos para evitarla.
Entre ellos estuvo la estrategia REAL (por sus siglas en inglés), programa de prevención que propone cuatro formas de decir «no» cuando en realidad no se está convencido:
– Refuse. Rechazar de manera clara una propuesta de riesgo.
– Explain. Explicar una razón válida de la negativa.
– Avoid. Alejarse evitando la situación incómoda.
– Leave. Retirarse si la insistencia continúa.
REFLEXIÓN, NO DISCURSO
La técnica, desarrollada por el Global Center for Applied Health Research de la Universidad Estatal de Arizona como Keepin’ it REAL, está diseñada para ser implementada por los maestros en el aula, pero hay otros ejercicios para realizarse en casa.
La clave para guiar a los hijos en el desarrollo de esta habilidad está en cambiar el «discurso» por la «reflexión guiada», aconseja Acosta.
La psicóloga recomienda dos estrategias en el hogar: Ensayo conductual o Juego de roles, es decir, imaginar escenarios y practicar frases cortas y directas para decir que no.
No es lo mismo pensarlo que haberlo dicho en voz alta con anterioridad, puntualiza.
«Practiquemos respuestas como: ‘No me gusta, paso’ o ‘Tengo entrenamiento mañana y, la neta, no me quiero arriesgar'», ejemplifica.
Otra práctica es la visualización de pros y contras.
«Mediante pláticas tranquilas, invitemos a verbalizar los escenarios: ‘A ver, si aceptas hacer esto, ¿qué es lo mejor y lo peor que puede pasar?’. Ayudemos a mapear las consecuencias (positivas o negativas) antes de que lleguen a la fiesta y la presión social suceda, esto les da estructura mental para actuar con mayor firmeza».
Es importante que los adolescentes aprendan que decir «no», señala la psicóloga escolar. El que pidan ayuda o actúen de acuerdo con sus convicciones son señales de fortaleza.
