DEVOCIÓN Y FE EN LA ROMERÍA
Guadalajara, Jalisco 13 octubre 2026.- Como cada año, Karina Jaúregui y su familia, llegaron durante la madrugada del 12 de octubre a la Catedral de Guadalajara para acompañar a la Virgen de Zapopan y realizar la caminata hacia la Basílica de Zapopan.
La familia de Jaúregui participa en la Romería desde hace años, primero lo hacían como danzantes.
«Llegamos a las 4:00 (horas). La esperamos aquí (en Catedral) a que salga o también caminamos todo el recorrido, casi siempre venimos por mandas o simplemente por tradición, por fe», contó.
Alrededor de las 6:00 horas, tras concluir la misa de despedida, comenzó a despertar el fervor entre las personas que esperaban alrededor de la Catedral. La General avanzaba entre gritos, aplausos y oraciones.
Sobre Avenida Juárez los fieles ocupaban las banquetas con sillas, bancos, cobijas y sombrillas para ver el paso de la Virgen en primera fila.
Por primera vez Esmeralda Esparza, quien es originaria de Zacatecas, formó parte del contingente de romeros.
«Yo soy de Zacatecas y vengo a caminar con la Virgen. Mi suegra viene a cumplir una manda y decidí venir a acompañarla. El ambiente es muy bonito, mucha fe, mucha gente, mucha devoción», compartió.
Los contingentes de grupos pastorales, congregaciones de seminaristas y otros colectivos religiosos antecedían a la Virgen y acompañaban su marcha con música, cantos y el rezo del rosario. El público a las orillas los celebraba y les agradecía por acompañar a la virgen con aguas, dulces y naranjas.
Con más de la mitad del camino recorrido, el contingente llegó a la Glorieta Colón donde sacerdotes animaron a la procesión a continuar con los últimos kilómetros de la marcha.
Aún después de pasar frío y la desvelada, los fieles mantuvieron la caminata con una sonrisa y mucha emoción.
‘Tenemos mucho que agradecerle’
Susana Arce Medrano fue una de las personas que marcharon descalzas desde la Catedral de Guadalajara hasta la Basílica de Zapopan. Lo hizo en agradecimiento porque su hija se recuperó de una situación de riesgo para su salud.
«Mi hija se alivió y la tuvieron que entubar y ya no me daban esperanzas de vida de mi hija ni de mi nieta. Le pedí a la Virgen que si me las dejaba, pues me iba a venir descalza desde aquí de la Catedral hasta la Basílica de Zapopan.
«Hoy aquí las tengo (a su hija y nieta). Ya tiene mi niña ocho meses y bendito Dios están muy bien las dos. Yo vengo año tras año y hemos venido siguiendo las tradiciones de mi mamá», relató.
Montse y su hermana prometieron a la Virgen que si su mamá se curaba caminarían descalzas hasta la Basílica. Ayer desde las 6:00 horas enfilaron hacía Zapopan con su mamá en silla de ruedas por delante.
«Prometí esta caminata por mi mamá porque estuvo en el hospital por dos meses. Ya llevamos cuatro años viniendo», dijo.
María Elizabeth Cato y Guillermo Arriaga Navarro portaban camisetas con la imagen de la Virgen para realizar la procesión también descalzos. Fieles devotos a la Virgen compartieron que su fe no tiene palabras.
«Venimos a ofrecerle esta caminata porque tenemos mucho que agradecerle a la Virgen, muchos milagros que nos ha hecho y con esto le pagamos, pero venimos con todo el amor y con todo el fervor y la fe principalmente.
«Desde la Catedral venimos cada año y pues es algo que no te puedo explicar, pero es algo maravilloso, no puedo explicarlo», expresó.
Para otros, la Romería número 292 significó el regreso a una tradición de décadas, como fue el caso de Alejandro Cuevas quien acudía desde pequeño, sin embargo, la última vez que caminó en procesión fue hace casi 10 años.
«Tengo como 10 años sin venir y apenas regresé porque quiero inculcarle a mi hijo la fe hacía la Virgen de Zapopan. Le hicimos una petición y esperamos se cumpla para el próximo año y vamos a caminar hasta la Basílica pues como ofrenda», destacó.
Cuevas estaba acompañado de su hijo Santiago, de ocho años, y su esposa Fernanda.
REALIZAN GUARDIA
Marisela Velázquez, originaria de Ixtlahuacán de los Membrillos, acampa cada año para esperar desde una noche anterior la procesión de la Virgen. Este año acompañada de su familia pasó la noche en la banqueta de Avenida Vallarta.
«Cada año venimos y hoy estamos malitas pero andamos aquí. No caminaremos con la Virgen porque una de mis hermanas está mala de sus pies y no puede, pero aquí la vamos a esperar con mucho gusto y le pediremos que cure a mi hermana de sus pies y que a mí pronto me dé una casita», compartió.
