JUAN VILLORO RECIBE PREMIO FUENTES
Ciudad de México 30 septiembre 2026.- Tan concentrado estaba en la escritura Juan Villoro la noche de este miércoles, en Barcelona, que no se enteraba de que había ganado el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria 2026, uno de los principales reconocimientos en nuestra lengua.
«Ya es hora de que dejes de escribir», le dijo Sofía, su esposa, a quien sí pudieron localizar las escritoras Rosa Beltrán y Julia Santibáñez para organizar la conexión que reunió a Villoro con el jurado.
«Yo estaba escribiendo y no contestaba nada, tenía bloqueado el teléfono, pero pudieron localizarla a ella. Se suspendió entonces ese trabajo por una de las mejores razones», cuenta el autor de Dios es redondo, quien apenas el pasado 24 de septiembre cumplió 70 años.
¿Llega el premio como un regalo?
Llega como una chiripa extraordinaria y como el mejor regalo de cumpleaños.
Lección de entusiasmo
Carlos Fuentes (1928-2012), cuya memoria honra el premio otorgado por la Secretaría de Cultura y la Universidad Nacional Autónoma de México, renovó la novela urbana en el País, destaca Villoro al hablar en entrevista de su relación con el novelista.
«Nací en 1956 y él publicó La región más transparente en 1958, de modo que soy contemporáneo de esa visión de la Ciudad».
Fuentes convirtió a la Capital en protagonista de su relato, añade, y registró los distintos tiempos y clases sociales que convivían en ella.
«Es imposible escapar de su influencia. Cuando escribí mi libro El vértigo horizontal, que trata de la Ciudad de México -no es una novela, sino un libro de crónicas urbanas-, evidentemente había un diálogo implícito continuo con Carlos Fuentes».
La relación con su obra se extiende a la docencia y la divulgación: Villoro ha impartido clases sobre La muerte de Artemio Cruz y Aura, y ha consultado textos como El espejo enterrado para la serie televisiva Piedras que hablan, producida por el INAH.
«De modo que hay estos paralelismos, aunque evidentemente lo que yo escribo está muy lejano en muchos aspectos de la obra de Fuentes, pero de eso se trata el diálogo literario: leer a alguien diferente a ti, alimentarte y después digerirlo a tu manera».
Además de dialogar con su obra, Villoro trató a Fuentes y recuerda su carisma, su cultura, su «memoria de elefante», su afición al cine -podía citar parlamentos enteros de sus películas favoritas- y su generosidad.
«Le gustaba dialogar con escritores de otras generaciones. Fue siempre muy generoso; organizó encuentros como Geografía de la novela, en El Colegio Nacional, al que invitó a Susan Sontag, a José Saramago y al sudafricano J.M. Coetzee y me pidió que presentara a Coetzee.
«En aquella época no era muy conocido en el campo de la lengua española. De hecho, creo que fue la primera vez que se presentó públicamente en un País de habla hispana y Carlos Fuentes fue suficientemente generoso para incluirme como presentador de este autor que posteriormente sería Premio Nobel (de Literatura)».
Evoca también la vitalidad y el optimismo -«algo que no siempre se ve con los escritores»- del autor de Terra Nostra.
«Recuerdo que en una ocasión lo operaron del corazón. Estaba en Nueva York y le hablé por teléfono para ver cómo estaba. Lo encontré entusiasmado; le dije: ‘Me sorprende que estés tan bien’. Y me respondió: ‘Las operaciones son para sentirse bien’. Incluso en la convalecencia tenía un entusiasmo formidable.
«En otra ocasión me lo encontré aquí en Barcelona y estaba entusiasmado porque iba a cenar al Amaya, que era uno de sus restaurantes favoritos, y ya estaba anticipando lo que iba a pedir. Era un goloso de la vida y eso también fue una lección: se puede ser escritor sin perder el entusiasmo.
«Muchas veces pensamos que los escritores tienen que ser lúgubres, apesadumbrados y tener una visión apocalíptica del mundo, y Carlos Fuentes era muy crítico de la realidad, pero también tenía un entusiasmo para combatir los defectos de la realidad».
¿En qué momento de su obra llega este premio?
Inevitablemente en el lapso final de mi trayectoria, porque la vida humana tiene límites. Yo estoy muy entusiasmado con lo que queda por ser vivido. Mi libro favorito es el que no existe y el que podría yo escribir en algún momento.
Mantengo el entusiasmo con el que empecé a escribir hace ya muchos años, pero claramente sé que la mayor parte de lo que podía escribir ya está impreso. Espero que todavía me queden algunos cuantos libros por delante.
Dan galardón por unanimidad
Por «la amplitud y alcance de su obra, que abarca distintos géneros con maestría y rigor», el jurado del Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria 2026 decidió, por unanimidad, otorgar el galardón a Juan Villoro.
El cuerpo colegiado estuvo integrado por el dramaturgo Flavio González Mello, por parte de la Academia Mexicana de la Lengua; la poeta Myriam Moscona, del Sistema Nacional de Creadores de Arte; la escritora y editora Mónica Nepote, de la Secretaría de Cultura; el escritor David Toscana, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y la escritora Gioconda Belli, como ganadora de la edición 2025.
Para el jurado, Villoro «ha sido también formador de nuevos lectores y su pensamiento ha tenido una presencia trascendente en el ensayo y el periodismo en Hispanoamérica. Su obra promueve un diálogo del presente con la tradición desde una perspectiva humanista llena de humor e ironía».
El autor de Examen extraordinario se hace acreedor a una reproducción de una obra escultórica de Vicente Rojo y un diploma, así como a una cantidad en pesos mexicanos equivalente a 125 mil dólares estadounidenses.
Villoro se convierte en la undécima persona en obtener el galardón, otorgado en ediciones anteriores a Mario Vargas Llosa (2012), Sergio Ramírez (2014), Eduardo Lizalde (2016), Luis Goytisolo (2018), Luisa Valenzuela (2019), Diamela Eltit (2020), Margo Glantz (2022), Elena Poniatowska (2023), Luis García Montero (2024) y Gioconda Belli (2025).
