Cultura

CUESTIONA ARTISTA CORRESPONSABILIDAD BINACIONAL

Ciudad de México 25 septiembre 2026.- La muestra ‘Teresa Margolles: En el lugar de los hechos’ aborda la corresponsabilidad de México y EU frente a la violencia en el MoMA PS1.

Aunque recorre más de dos décadas de trabajo, la muestra alojada en el espacio del Museo de Arte Moderno de Nueva York dedicado por completo a la creación contemporánea, evita la lógica de una retrospectiva convencional.

Por decisión de Margolles, fue concebida específicamente para el contexto estadounidense y se articula en torno a una idea: la corresponsabilidad de México y Estados Unidos frente a la violencia.

«Para Teresa fue muy importante la idea de que Estados Unidos y México de alguna manera son corresponsables de la violencia, y que la violencia no es un problema nacional, sino una cuestión sistémica», explica Inés Katzenstein, curadora de arte latinoamericano del MoMA, quien organizó la exposición junto con Ana Janevski, curadora del Departamento de Media y Performance.

Margolles (Culiacán, 1963), formada en patología forense y quien trabajó en una morgue pública de la Ciudad de México en los años 90, advirtió desde el comienzo que no llevaría a Nueva York una exposición que pudiera haberse presentado de la misma manera en México.

Esa condición marcó dos años de conversaciones entre la artista y las curadoras y derivó en una selección de 22 proyectos que incorpora deliberadamente obras realizadas en Estados Unidos.

La exposición abre con dos de ellas. El agua de la ciudad, Dallas (2016) documenta 111 sitios donde se registraron crímenes en esa ciudad. En cada punto, colaboradores de Margolles marcaron con una esponja y agua el sitio del crimen y recogieron los residuos. La nieve (2015), a su vez, registra el retiro de la nieve que cubría el punto de Staten Island donde Eric Garner murió en 2014 durante un arresto policial.

«Es un statement muy fuerte empezar con esa sala», dice Katzenstein. La decisión busca desplazar desde el inicio una lectura de la violencia como un fenómeno que ocurre únicamente al sur de la frontera.

El recorrido incluye además obras que trasladan hacia Estados Unidos las huellas de crímenes ocurridos en México. Para Irrigación (2010), Margolles utilizó telas impregnadas de adhesivo para recoger residuos de sitios donde se habían cometido asesinatos en Ciudad Juárez.

Después transportó esas evidencias a Texas, las diluyó en 5 mil galones de agua y las dispersó desde un camión cisterna a lo largo de la carretera 90, en el condado de Presidio. El catálogo relaciona la acción con la responsabilidad que atribuye al comercio estadounidense de armas en la violencia en México.

La violencia en Estados Unidos, en particular la relacionada con las armas, aparece también en Receipt (2020). En agosto de 2019, un supremacista blanco mató a 23 personas en el Walmart del centro comercial Cielo Vista, en El Paso. Katzenstein describe el ataque en el catálogo como la mayor masacre de latinos en la historia moderna de Estados Unidos.

Cuatro meses después, Margolles regresó a la misma tienda y compró una caja de 25 cartuchos Winchester calibre 12 por 5.93 dólares. El recibo, ampliado a tamaño póster, está a disposición del público en la sala.

«Vos te llevás el póster como si fuese una cosa medio inocente, pero una vez que lo ponés en la pared, la obra empieza a hablar», dice. En el papel se lee la palabra ammunition (munición).

La mirada sobre la violencia reciente en Estados Unidos continúa en las páginas finales del catálogo, que reproducen fotografías tomadas por Margolles en Minneapolis en 2026 de los memoriales a George Floyd, Renée Good y Alex Pretti.

La atención al contexto estadounidense alcanza también los procesos de deportación. El prólogo del catálogo, firmado por Christophe Cherix, director del MoMA, y Connie Butler, directora de MoMA PS1, menciona entre los sujetos recientes del trabajo de Margolles a los migrantes que intentan sobrevivir bajo la actual administración de Donald Trump.

Una de las dos obras nuevas de la exposición aborda directamente ese tema. Vestigios de la ira (2026), comisionada para PS1, reúne en dos largos estantes objetos de vidrio pertenecientes a personas deportadas, fundidos y deformados por calor. Para Katzenstein, la obra aborda «la transformación irreversible de las comunidades» provocada por los procesos masivos de deportación.

En paralelo, el MoMA exhibe Aproximación al lugar de los hechos (2026) en una sala de su colección. La instalación está formada por siete grandes placas de acero calientes dispuestas en el piso. Desde el techo caen gotas de agua sobre cada una, produciendo un siseo y vapor. El líquido contiene residuos obtenidos mediante señalizaciones en sitios de Minnesota, California y Texas donde ocurrieron asesinatos.

«Un asesinato cambia el mundo», afirma la artista en el catálogo.

‘Demasiado bella’

La exposición también establece un vínculo con la historia de Margolles en PS1. En 2002, el museo presentó Mexico City: An Exhibition about the Exchange Rates of Bodies and Values, curada por Klaus Biesenbach. Allí Margolles mostró Vaporización (2001), una instalación que contribuyó a proyectar su carrera en el circuito internacional.

La obra consistía en una sala llena de niebla blanca generada con agua que se había utilizado para lavar cadáveres en una morgue en la Ciudad de México. Antes de entrar, los visitantes firmaban un documento que les advertía qué estaban respirando.

Cuando el equipo curatorial planteó recuperar la obra para la exposición actual, Margolles consideró que Vaporización resultaba hoy «demasiado bonita, demasiado bella».

«No necesitamos la niebla», les dijo la artista a las curadoras.

En su lugar, presenta Aire (2003/2026), una sala prácticamente vacía donde dos humidificadores liberan al ambiente agua utilizada en señalizaciones realizadas en sitios de violencia en Nueva York. Ya no existe la niebla visible de la obra anterior, el visitante entra en el espacio y respira el aire humudificado sin que la sustancia pueda percibirse a simple vista.

Otra pieza central es La promesa (2012). Por encargo del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM, Margolles compró una casa abandonada en el fraccionamiento Praderas del Oriente de Ciudad Juárez, una zona rodeada de maquiladoras, y la desmontó durante once días. La demolición produjo cerca de 46 toneladas de escombro. En PS1 se exhibe un fragmento de alrededor de 12.5 toneladas, junto con el archivo que documenta el proceso.

Durante toda la exposición, voluntarios con historias personales de desplazamiento desbaratan poco a poco la forma minimalista de la escultura, una hora al día, hasta dispersarla en la galería. No todos los participantes son latinos. El día de la inauguración, cuenta Katzenstein, la activaba una joven israelí.

Para la curadora, La promesa adquiere nuevos significados cada vez que se reactiva porque las promesas incumplidas «no son exclusivas de Ciudad Juárez».

El terreno que ocupaba la casa tuvo después otro destino. Margolles lo donó a la Colectiva Arte, Cultura y Equidad, que levantó ahí el Centro Comunitario La Promesa.

La obra más antigua de la exposición es Periferia de la agonía (2003), una tela de 22 metros que envolvió cuerpos de personas asesinadas en México y que cubre tres muros de una sala.

También se exhibe una fotografía de ¿De qué otra cosa podríamos hablar? Embajada (2009), intervención realizada antes de la apertura de la Bienal de Venecia de ese año. Margolles cubrió puertas y ventanas del pabellón estadounidense vacío con telas impregnadas de sangre obtenida de sitios de ejecuciones en el norte de México.

Años de planeación

El proyecto expositivo se incubó durante años. El MoMA comenzó a incorporar obras de Margolles a su colección antes de que se concretara la muestra. Entre las piezas que actualmente pertenecen al museo se encuentran dos fotografías de la serie Pistas de baile y el libro de artista PM, que reúne las portadas del vespertino de Ciudad Juárez de 2010.

Katzenstein, quien llegó al MoMA en 2019, explica que desde entonces comenzó a trabajar para dar mayor visibilidad a la artista en Estados Unidos. El proceso incluyó adquisiciones y actividades públicas y encontró un impulso definitivo con la llegada de Connie Butler a la dirección de MoMA PS1, cuando finalmente se fijó una fecha para la exposición.

El catálogo acompaña el recorrido con ensayos de Katzenstein, Janevski y la investigadora tijuanense Sayak Valencia, autora de Capitalismo gore. Esta última relaciona el trabajo de Margolles con las estructuras económicas y sociales que atraviesan la frontera, entre ellas la precarización laboral, el feminicidio, el narcotráfico y las desigualdades producidas por el modelo maquilador.

Katzenstein, por su parte, plantea que las obras realizadas por Margolles en Estados Unidos permiten entender la violencia no como un destino exclusivo de México, sino como parte de una espiral transnacional en la que ambos países están unidos por relaciones de codependencia, acusaciones mutuas y complicidades.

Valencia recuerda, entre otros ejemplos, las tarjetas para cortar cocaína que Margolles presentó en Venecia en 2009 como una interpelación a la responsabilidad de los consumidores dentro de las economías que sostienen el narcotráfico y su violencia.

Teresa Margolles: En el lugar de los hechos permanecerá en MoMA PS1, en Long Island City, hasta el 8 de febrero de 2027. Mientras que Aproximación al lugar de los hechos en MoMA podrá ser vista hasta el verano.

En una conversación con Katzenstein recogida en el catálogo, Margolles formula de otra manera el sentido de las huellas que atraviesan buena parte de su trabajo: «Un asesinato no mancha el piso. Un asesinato exige justicia».

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