MARÍA DUEÑAS CONQUISTA LOS GRANDES ESCENARIOS
Agencia Reforma
Ciudad de México 20 septiembre 2026.- Cuando María Dueñas, violinista española, pisó por primera vez un escenario del Festival Internacional Cervantino (FIC), en 2022, tenía 19 años y llegaba con una consistente carta de presentación: Clemens Trautmann, presidente del legendario sello Deutsche Grammophon, donde recién había firmado, calificó su talento como uno de esos que surgen sólo una vez por generación.
Palabras que antecedían uno de los platos fuertes del encuentro aquel 29 de octubre en el Teatro Juárez de la Ciudad de Guanajuato, interpretando Altar de cuerda, de la mexicana Gabriela Ortiz, bajo la batuta, ni más ni menos, del venezolano Gustavo Dudamel al frente de la Filarmónica de Los Ángeles, LA Phil.
Cuatro años después, Dueñas (Granada, 2002) volverá al FIC.
«Aquella experiencia fue fundacional, por la situación y el repertorio que abarcamos», recuerda en entrevista la violinista.
«Desde entonces, han sucedido una innumerable seria de acontecimientos increíbles. He grabado dos álbumes más para Deutsche Grammophon, he tocado en salas como el Carnegie Hall, la Elbphilharmonie o el Musikverein, y he colaborado con orquestas como la Filarmónica de Viena o la de Nueva York», agrega: «Todo eso me ha dado una perspectiva más amplia de la música y más conciencia de lo mucho que aún queda por aprender».
La próxima presentación de Dueñas en el FIC, ahora con 23 años, será el 10 de octubre a las 20:30 horas en el mismo Teatro Juárez, acompañada de la Camerata de Salzburgo, aunque antes se presentarán en la Ciudad de México en el marco del Festival Cultura UNAM, el 9, a las 20:00, en la renovada Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.
A tus 23 años has construido una carrera internacional. ¿En qué momento sientes que dejaste de ser una joven violinista con grandes expectativas para convertirte en la intérprete de hoy?
No lo veo como un momento concreto sino como un proceso continuo. Cada concierto, cada sala, cada colaboración con una orquesta o un director me ha ido ayudando a encontrar mi propio lenguaje. Quizás un punto de inflexión fue grabar mi primer álbum con el Concierto de Beethoven (Concierto para violín en Re mayor, Op. 61) para Deutsche Grammophon. Ahí sentí que podía afrontar la tradición desde mi propia voz.
Hoy, con mi tercer álbum ya en el mercado, Homage to Heifetz, ese diálogo se hace aún más íntimo: rindo tributo a un violinista que marcó mi imaginación musical desde la infancia.
Has dicho en otras ocasiones que para ti es fundamental encontrar una voz propia como intérprete. ¿Qué significa «tener una voz propia» cuando se toca un repertorio que ha sido interpretado y grabado innumerables veces?
El repertorio central del violín está lleno de grabaciones legendarias; mi trabajo no es competir con ellas, sino aportar mi perspectiva, mi sensibilidad, mi forma de respirar la música.
En Homage to Heifetz, por ejemplo, no intento «sonar como Heifetz», sino entender por qué ciertas decisiones suyas, el fraseo, el color, la libertad rítmica, siguen siendo inspiradoras, y traducirlas a mi propio lenguaje.
Tener una voz propia es, al final, ser fiel a uno mismo sin perder de vista la partitura ni la intención del compositor.
En México interpretarás, tanto en el FIC como en la UNAM, el Concierto para violín en Mi menor de Mendelssohn, entre otras obras. ¿Qué encuentras en esta obra que te resulta nuevo o desafiante, y qué buscas contarle al público cuando la interpretas?
El Concierto de Mendelssohn es una obra de una elegancia y una naturalidad engañosas: parece fluir sin esfuerzo, pero exige un control absoluto del arco, del color y de la línea melódica. Lo que siempre me resulta nuevo es su capacidad para ser íntimo y heroico al mismo tiempo.
Con este concierto busco transmitir esa dualidad: la vulnerabilidad del primer movimiento, la luz del Andante, la energía casi danzable del Finale.
Dueñas también interpretará la Sinfonía No. 2 de Beethoven y la obertura de Las bodas de Fígaro, de Mozart, en un diálogo directo con la Camerata de Salzburgo, agrupación, bajo la dirección artística de Gregory Ahss, fundada en 1952.
La Camerata tiene una relación histórica particularmente profunda con Mozart y con la tradición musical austriaca. ¿Cómo se construye una interpretación conjunta cuando el ensamble posee una identidad tan definida y tú llegas con tu propia concepción de las obras?
Es un diálogo, no una imposición. Ya he colaborado anteriormente con la Camerata de Salzburgo y su sonoridad especial, flexible y cálida, con una atención extraordinaria al detalle se complementa muy bien con mi manera de interpretar. Entre nosotros hay confianza y respeto mutuo y estoy segura de que el resultado será una visión compartida.
¿Cómo convives con las expectativas que genera ser considerada una de las grandes violinistas de tu generación?
Con los pies en la tierra. Cada vez que subo al escenario intento no cumplir una idea externa de lo que «debería ser», sino ofrecer lo que soy en ese instante: mi preparación, mi vulnerabilidad, mi amor por la música. Las expectativas ajenas pueden ser un viento que desconcierta. Yo intento que no me desvíen del rumbo que me marca mi propia brújula interior. Lo único que realmente me importa es interpretar con honestidad.
Después de haber recorrido buena parte de los grandes escenarios internacionales, ¿qué quieres seguir descubriendo del violín?
Quiero seguir explorando la variedad de colores que el violín puede producir y seguir indagando en el repertorio. También me interesa la composición y continuar haciendo arreglos musicales de piezas que me apetezca tocar. Aún hay mucho camino por recorrer; la música es un camino inacabable.
Un camino que la trae de vuelta a México con ilusión, según expresa; donde encuentra un público «excepcional, atento, apasionado y generoso».
«El Cervantino es un festival emblemático, con una historia que admiro», comparte.
«Como ya he señalado, regresar después de mi experiencia allí con la Filarmónica de los Ángeles y Gustavo Dudamel es un privilegio.
«Por otra parte, me emociona poder compartir mi música con lo que puede ser un público de mi generación en el Festival de la UNAM. Estoy expectante y agradecida».
Toma nota
Qué: María Dueñas y la Camerata de Salzburgo
Dónde: Sala Nezahualcóyotl del CCU (Insurgentes sur 3000, CU)
Cuándo: 9 de octubre; 20:00 horas
En el FIC: Teatro Juárez, 10 de octubre, 20:30 horas
