Opinión

MORENA AL DESNUDO

Pedro Peñaloza

La impunidad es nuestro peor enemigo, es un ancla que nos impide caminar.”

Madre buscadora,

Hermelinda Ruiz Compeán


El patético espectáculo protagonizado por Rocha Moya el fin de semana es el síntoma de una crisis en los circuitos del gobierno morenista y sus mecanismos de control político. Esto pone a la luz las crecientes pugnas al interior del grupo en el poder y ahora le estallan a la presidenta Claudia Sheinbaum.

El arribo de la inquilina de palacio fue terso y calculado por AMLO, El poder y el presupuesto funcionó muy bien como pegamento de los grupos y subgrupos.

La otra deuda que le endosó el tabasqueño a la exactista estudiantil fueron las relaciones que mantuvo con la delincuencia organizada y que han sido temas cotidianos y recurrentes. El epicentro de esta relación fue la que se tuvo con El Cártel de Sinaloa y operó directamente Rocha Moya, primero como candidato y después como gobernador.

Como pocas veces el aparato estatal se alineó para criticar su regreso. Aunque los desplegados acusaban una decisión personal, es ingenuo pensar que regresó por su cuenta y que hubo permiso de líder máximo, lo que mostraría una ruptura entre AMLO y su pupila.

Tengamos presente que Trump quiere los políticos involucrados con el narcotráfico y la presidenta se resiste a su entrega, sabe que podría afectar notablemente a la 4T. La retirada de la visa del vástago encendió las alarmas en Palenque y más cuando García Harfuch fue reconocido por el director de la DEA.

Ahora Rocha Moya está solo, aunque Sheinbaum  sigue pidiendo «pruebas». El dilema está a la vista.
La detención de Fausto Corrales, chofer y asistente de Héctor Melesio Cuén, abre otro escenario y evidencia el papel delictivo de Rocha al tratar de ocultar el asesinato del ex rector de la UAS. De igual manera, la negociación del general Gerardo Mérida, exsecretario de seguridad de Sinaloa, por la justicia estadounidense dará mucha información de los vínculos delictivos de AMLO y Rocha.

Sheinbaum tendrá que decidir si continúa defendiendo a su mentor o busca la negociación con Estados Unidos y facilita la entrega del exgobernador, los otros cómplices junto con el senador «independiente» Enrique Inzunza. Esto implicaría la ruptura con el tlatoane y con ello profundizar una crisis que puede desestabilizar a su gobierno. La otra opción es seguir transitando en una nave que ella no conduce, con los costos que implica en la gobernabilidad y en su relación con la casa Blanca. Veremos.

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